Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

lunes, 10 de septiembre de 2012

RESCATE




     Rescate es un término que ha entrado a formar parte de nuestro vocabulario habitual, a fuerza de escucharlo en las noticias y leerlo en la prensa escrita: rescate para la banca, rescate para España, rescate sí, rescate no… 


     Tal vez haya llegado el momento para los ciudadanos de a pie de solicitar el rescate, a título personal, a la Fräulein Merkel: rescate para cada parado, rescate para cada desahuciado de su hogar, rescate para cada enfermo dependiente, rescate para cada inmigrante desesperado, rescate para cada familia con la nevera vacía, rescate para cada estudiante sin recursos y sin beca, rescate para cada pequeño empresario en quiebra, rescate para cada corazón encogido, rescate para cada ilusión pisoteada, rescate para cada esperanza sin horizonte.


      “Está en juego el futuro del país”, afirma la Sor, al tiempo que asegura analizar las consecuencias del rescate “con rigor y prudencia”. Las condiciones son punto y aparte. 


     Según Aznarín de las Azores, “nuestro estado de bienestar es insostenible”. Y la indignación general creciente y justificada.




martes, 4 de septiembre de 2012

España está que arde...



     Los niños están llenando ya sus mochilas de inocente ilusión  para afrontar el nuevo curso. Muchos alumnos con necesidades educativas especiales tendrán que apañárselas para salir adelante con la buena voluntad y la paciencia vocacional de maestros que no están cualificados para atenderles profesionalmente, porque la inmisericorde tijera de los recortes se ha llevado por delante a más de un profesor de apoyo.


      Darán el do de pecho, aunque acusen la sobrecarga de horas lectivas y complementarias incrementadas por imperativo legal, como el aumento de alumnos por aula. Y todo ello, con un gran alarde de generosa solidaridad en forma de extraordinaria de Navidad. Les deseo que este año no padezcan patologías que requieran alguno de los 417 medicamentos no subvencionados, aunque con el aumento de la edad de jubilación, pocos se libran de algún achaque. 


     Y que llueva para que nuestras tierras dejen de arder, pero antes, que se calcinen en ese infierno los psicópatas asesinos junto a los pirómanos que dan rienda suelta a sus impulsos, y ya que estamos, que cocinen algún chorizo a la brasa, rico, rico y con fundamento, para dar salida al stock que hemos acumulado. 


                 A este paso, nuestra piel de toro será el Desierto de Hispania. 


                                         Promete ser un curso calentito. 

                                    BYE




domingo, 2 de septiembre de 2012

Y con ésto y un bizcocho...

     Ahí estoy, recogiendo los bártulos de la terraza hasta mi vuelta... ¡Tengo una morriña...! Ahora tendré que conformarme con venir un fin de semana, algún puente (si es que queda alguno), o para Semana Santa.

     Damos paso del rosa al amarillo, del technicolor al blanco y negro, de la fantasía a la cruda realidad. Es lo que hay, así que, cogeré el toro por los cuernos.

              ¡FELIZ RETORNO A TODOS! 

                     ¡QUE OS SEA LEVE!



sábado, 1 de septiembre de 2012

Tarde de playa

   
     Verídico totalmente, de esta misma tarde, a mi vera. Espero que se entienda la jerga.

     En la playa, la mama tirá en la toalla, bocabajo, s'incorpora de rodillas, y con grandes aspavientos, grita a sus churumbeles cuando los ve vení, acompañaos de su papa, cargao con los cubitos.

     -"Yosua, Cequié...,¿s'habéis dormío la siesta...?

     -"¡Qué va, mama, nos habemos liao a tirarnos peos...!"

                    De to tiene qu'habé en la viña del Señó.

     Lo que voy a echar de menos estos ratitos. Me consuela pensar que ya queda un día menos para las próximas vacaciones.


                                  CLIC

miércoles, 29 de agosto de 2012

TREINTA AÑOS

     Primera exhibición de gimnasia en las fiestas de S. José (marzo de 1.983), durante mi primer curso como profesora en las Josefinas. Mis alumnas me regalaron esa gran muñeca al término del espectáculo. Tenía 22 años, y mis alumnas mayores 14.


                                         Septiembre de 1.982

     Treinta años ya, y parece que fue ayer cuando la M. Gregoria me llamó por teléfono a mi casa  -¡cuál no sería mi sorpresa!-, para ofrecerme un puesto de maestra en el colegio cuyas paredes me vieron crecer.

          Marzo de 1.974, gimnasio de las Josefinas, cuando tenía 14 años.

     Treinta años ya desde que mi antecesora en el cargo, Kety, aprobó las oposiciones y me dejó en bandeja la oportunidad que todavía exprimo, y que nunca le podré agradecer lo suficiente.


     Treinta años ya desde que tuve que aparcar mis estudios de Psicología para dedicarme a la docencia, y todavía siguen aparcados y condenados al ostracismo, sin arrepentimiento ni acritud por mi parte.


     Treinta años desde que era esa jovencísima tutora de niñas de EGB, algunas de las cuales se han convertido en compañeras de trabajo y otras en madres de mis actuales alumnos.

             Profesores disfrazados con el uniforme de sus alumnos por un día.

     Treinta años desde que comencé a forjar un proyecto de vida, en el que mi función más grandiosa y gratificante ha sido dar vida a mis tres hijos, teniendo a Mane como pareja.

                                         Feria de abril de Sevilla, 1.982

     Treinta años desde que pasé de estar al amparo de mi familia, rompiendo definitivamente el cordón umbilical, para dar el vertiginoso salto al incierto escenario de la independencia y la solvencia económica.

                                                      De novia...

     Treinta años desde aquel tiempo en que solo, nada más y nada menos, tenía futuro por delante y unas ganas irrefrenables por afianzarlo.

                         Embarazada de mi primer hijo, Enrique (1.986)

                                Recién nacido mi segundo hijo, Alberto (1.988)

                                            Tras sufrir un aborto (1.991)

                             Cuando vino al mundo el tercer mosquetero, Lu (1.992)

     Treinta años ya.

     He caminado paso a paso dos tercios de mi vida laboral. Mi jubilación no se ve en el horizonte ni siquiera como un punto insignificante. Treinta años a mi espalda, y muy probablemente quince primaveras por delante para seguir desempeñando mi modesto papel en la vida, en mi colegio, con mis niños, con mis compañeros.


     El tiempo es implacable e insobornable. Alguien escribió que hay un tiempo preciso para vivir el presente, cuando el pasado se desdibuja y el futuro no es ni siquiera un esbozo. Yo estoy escarranchada en ese preciso momento. Ya no es necesario contener el vértigo de las ideas, así que he decidido dejar que se deslicen por mi apergaminada frente y que apoyen un pie en las cejas, hasta llegar al teclado. Quiero llenar y estirar mis presentes horas de útiles quehaceres, de sustancia, de sonrisas, de silencios en los que pueda rumiar mis pensamientos, de silencios compartidos, de silencios amurallados, sentarme plácidamente en una pirámide de silencio para hacerme oír con más fuerza que a través de gritos o de palabras.
     Y vivir sin estridencias, y dormir sin pesadillas, y llorar de emoción, y reír con descaro, y morir de amor. Y no caer en el error de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, porque lo mejor lo tengo ahora, cada día, cada semana, cada curso, cada cana.

     O tal vez esté por venir.


    


lunes, 27 de agosto de 2012

Freno de mano



     Se me encoge el corazón cuando mi empatía me viste con la piel de la madre de los dos niños de Córdoba, de cuya desaparición hay noticias frescas y crueles a partes iguales. Ya no queda la remota esperanza de recuperarles con vida, porque los huesos de la hoguera encontrados en la finca de los padres del monstruo son humanos, incluso el informe afirma que son de niños de edades parecidas a las de Ruth y José. Blanco y en botella. 


     De igual manera, se me hizo un nudo en la garganta cuando, escuchando la noticia del último ataque del gobierno sirio contra los rebeldes, vi en las impactantes imágenes cómo levantaban el cadáver de una madre y el de su hijo de corta edad bajo ella, como si hubiese querido protegerle, solo que sin éxito. Menudos rebeldes. El mundo está desbocado a fuerza de latigazos de mentiras y medias verdades. La historia de la humanidad alberga episodios como éstos e incluso mucho más duros, pero a nosotros nos ha tocado presenciar los de este momento difícil, y vamos en la dirección equivocada. Ojalá consigamos ese cambio de conciencia del que tanto se habla y se escribe. Me dan vértigo las curvas y cambios de rasante por los que circula este mundo aterrador.  Alguien tiene que tirar del freno de mano, pero los cocheros son mancos.

                ¡Que se pare el mundo, que me quiero bajar...!