Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

jueves, 20 de junio de 2024

Eufemismos

 

Eufemismos

 

Los eufemismos son palabras o expresiones que se utilizan cuando alguien quiere evitar que lo que dice suene mal, que pueda molestar o hacer sentir vergüenza a quien habla o a quien escucha. Esta es la teoría que estudian en Lengua los alumnos de primaria: eufemismos versus palabras tabú. 

Se puede asegurar que es un recurso muy socorrido para políticos, unos artistas dando rodeos, tratando de evitar una palabra concreta y de obviar un término que pueda acarrear consecuencias negativas para su propio interés o el de su partido. Los utilizan magistralmente como elemento distractor para el ciudadano de a pie, escondiendo sus verdaderas intenciones y sus actuaciones lesivas. Ejemplos hay para aburrir. 

En época de Zapatero se aludía constantemente a una “desaceleración transitoria” o “crecimiento negativo” cuando, en realidad, se quería evitar poner de manifiesto una rotunda e indiscutible crisis económica que afectaba a todo hijo de vecino. 

Mariano Rajoy también hizo uso de este tejemaneje y, donde no quería mencionar siquiera la palabra “rescate”, la disfrazaba de “línea de crédito” o “préstamo con condiciones muy favorables”. 

No menos creativa y original fue Soraya cuando, para anunciar una desafortunada subida de impuestos, la rebautizó como “recargo complementario temporal de solidaridad”. 

El peaje fue en su momento “sistema de tarificación”, el toque de queda de la pandemia se convirtió en “restricción de movilidad nocturna” y la fea denominación (para Pablo Iglesias) de “órgano de dirección” pasó a ser “espacio representativo de la voluntad colectiva”.

Ahora está de moda la “financiación singular para Cataluña”. Ya la quisiéramos los extremeños, pero no tenemos cromos para cambiar con Sánchez, cachis…

 


 

 

martes, 4 de junio de 2024

Al borde de un ataque de nervios

 

Al borde de un ataque de nervios.

 

No sólo las mujeres de Almodóvar se encontraron de esta guisa, nuestros aspirantes a universitarios también lo están esta semana. Los días programados para las pruebas de Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU) son 4, 5 y 6 de junio, en nuestra comunidad.

La tradicional Selectividad se instauró en España en 1975, con el claro objetivo de evaluar los conocimientos y la madurez de los bachilleres para determinar su acceso a la educación superior, profundizando en las competencias y habilidades del alumnado.  Cuando yo pasé por este trance, casi en sus inicios, no me supuso tan mal trago. Ni siquiera era imprescindible para los estudios que quería cursar, me examiné de Selectividad por si cambiaba de opinión; de hecho, tuve que superar también una prueba de acceso a la Escuela de Magisterio. 

 


 

Creo que sería más acertado demostrar que tienes potencial para los estudios de la carrera en la que quieres desarrollar tu actividad profesional. ¿De qué vale saber mucho sobre la “generación del 98”, cuando tu verdadera vocación son las matemáticas o la medicina…? Sería mejor en esos casos demostrar una predisposición natural al razonamiento lógico o una gran entereza ante una fractura abierta o una hemorragia brutal.

Cada facultad debería programar un examen de acceso enfocado a los estudios que imparte. Así evitaríamos frustrar a tantos estudiantes que no alcanzan la nota de corte que se les exige para acceder a tal o cual carrera, porque les falla la prueba de la materia para la que tienen menos talento y eso les baja la media.

Os deseo toda la suerte del mundo, chicos. ¡Ánimo!

 


 

 


 

martes, 28 de mayo de 2024

Tarde aterciopelada

 

Tarde aterciopelada

 

Mi poesía repliega sus frágiles alas.

 

Un inoportuno rubor desdibuja mis versos,

que agachan sus rimas temblorosas.

Un tacto cálido y tierno

consigue sacarla de su letargo,

susurrándole cuartetos emocionados.

 

Y la poesía resurge

al ritmo de los latidos del amor.

 

Esta soledad, que me confunde,

me dicta canciones hermosas

que invocan a Bécquer, adormeciendo

a las musas que danzan alrededor

ataviadas de melifluas metáforas.

 

Me turba la tarde aterciopelada,

que cubre mis pensamientos

con un manto de nostalgia.