Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

viernes, 15 de octubre de 2021

Castell Rock Media & Íñigo Merino

 

Voy a compartir este post en mi blog, porque creo que los artistas de este videoclip se lo merecen. 

Uno es un joven cantante pacense que quiere abrirse camino en el mundo de la música, y tiene méritos sobrados para conseguirlo: Íñigo Merino.

 

 

El otro es mi hijo Lu, un joven empresario de audiovisuales, que hace piezas tan creativas como el vídeo que voy a publicar.

 


 Aún a riesgo de parecerme a la madre de la Pantoja, paso el enlace del cortometraje para que lo disfrutéis, tanto de la música como de las imágenes. 

 

Enhorabuena por este trabajo en equipo: "Jaque Mate", de Íñigo Merino. Vídeo realizado por Luis Gómez Núñez (Castell Rock Media).


Haz clic para ver "Jaque Mate".

 



 
 


viernes, 17 de septiembre de 2021

Señorita Laly

 

 

          Reconocimiento a Laly González-Castell Zoydo.

 


  

Todo el mundo conoce a la señorita Laly en Montijo. Por su escuela han pasado varias generaciones de alumnos que la recuerdan con un enorme cariño. 

 

 

Sus centros escolares se llamaron "Jardilín", "El Buen Pastor" y "Jesús Pastor". Su vocación de maestra ha sido y es indiscutible. Ha dejado una huella imborrable en el corazón de los que tuvieron la suerte de aprender a través de sus metodologías, siempre personalizadas, innovadoras y atractivas para sus niños.

Organizó un grupo de teatro, "La Trupe", con el que puso en escena obras de autores españoles, en Montijo y en otros pueblos extremeños.

Ha participado en recitales poéticos allí donde la han reclamado. 

También cuenta entre sus talentos artísticos el dibujo. Ella regaló a sus sobrinos nietos las tarjetas como recuerdo de su primera comunión, hechas a mano una a una, exclusivas y todas distintas.

Tiene publicados varios libros ( "El diario de Mumú") y multitud de poemarios. Como poeta es, además, la única extremeña cuyos versos han sido publicados en la veterana antología "Las mil mejores poesías de la lengua castellana". Muchos años antes que ella fue su padre, D. Rafael González Castell, el que vio publicadas sus rimas en tan prestigiosa antología.

 

 

Su intensa vida cultural ha sido reconocida públicamente por el Ayuntamiento de Montijo, que le ha concedido una "Distinción" el pasado día 8 de septiembre, día de la fiesta grande de la Santísima Patrona, la Virgen de Barbaño, en el transcurso de una gala llevada a cabo en el salón de actos del Teatro Municipal "Nuevo Calderón".

Todos los miembros de su familia que ese día pudimos acompañarla fuimos testigos de lo feliz que le hizo la celebración de este premio, aunque ella no fuera verdaderamente consciente del motivo de dicho honor, debido a su progresivo deterioro cognitivo, que el paso del tiempo no perdona.

 


 

 

Así escribía Alfonso Pinilla sobre tía Laly, en "La Ventana de las Vegas Bajas":

 

Haz clic para ver el reportaje 


Comimos juntos y culminamos la reunión familiar con una entrañable tertulia delante de un buen café.

 


 

Te lo mereces, tía Laly. Al César, lo que es del César... Te admiramos y te queremos.

jueves, 26 de agosto de 2021

Días atribulados

 

                                     

Muchas mañanas pongo en casa la televisión para sentirme acompañada, aunque mejor sería no escuchar las noticias, por no decir otros programas. Es más, si afino el oído mientras voy atendiendo otros menesteres, me invade una extraña sensación: la de que nada de eso está sucediendo. Ciertamente, parece irreal, imposible, que presenciemos impasibles las atrocidades que se cometen en este mundo injusto y desigual, supuestamente globalizado, a unos cuantos kilómetros de distancia.

Lo mismo me ocurre cuando paseo por los pasillos de alguna red social en la que, mecánicamente, vas leyendo el batiburrillo de publicaciones sin apenas discernir los memes y las felices imágenes vacacionales de los contactos, de otras que se suceden mezcladas con anonadadoras e impactantes fotos, escalofriantes titulares, desoladores artículos, desgarradoras declaraciones, desesperadas peticiones de socorro, sobre la pesadilla que están viviendo bajo el inmisericorde gobierno talibán.

El futuro que se cierne sobre Afganistán será una urdimbre de días atribulados que nadie parece querer allanar, si ello fuese posible. La mayoría mirará de soslayo para desentenderse, en cuanto finalicen los plazos anunciados, evitando así que le salpiquen la sangre y las lágrimas que van a derramarse por doquier.

La humanidad está anestesiada; nos hemos convertido en unos indolentes, si la cosa no va con nosotros ni con los nuestros. Pero, arrieritos somos.

 

 


sábado, 14 de agosto de 2021

Frente a frente

 


El mar me observa, entre sollozo y sollozo. Y yo le observo a él, al albur de mi melancolía: su inacabable llanto, su lamento persistente, su ondulada cabellera azul. Frente a frente, sin intermediarios, sin tapujos, sin disimulo, sin circunloquios: el mar y yo. Ajenos a todo y a todos. Desnudos y desarmados. Sinceros, transparentes, cómplices.

Me trae a rastras agostos caducos, en este agosto lento y deshilachado, exento de compañías de dudosa garantía para la salud, un agosto en el que la introspección es norma diaria de obligado cumplimiento.

Pero el mar no entiende de calendarios, de ausencias ni de inicuas pandemias. Siempre está repartiendo su baile y su canción, aunque su perfume se esfumó hace ya mucho. Aquel inconfundible aroma a yodo y a sal que entraba por las ventanillas bajadas del coche y se hacía notar varios kilómetros antes de arribar a la costa.

Un proceloso mar contempla impasible lo que queda de mí. Y yo contemplo extasiada su plausible inmensidad, su enigmático mensaje, su imperturbabilidad, su enternecedora melodía, su estentóreo rugido, su perseverancia a mansalva.

La brisa eriza el vello de mi cuerpo cuando el sol juega al escondite por poniente, espejeando en la espuma de las olas, invitándome a la dulce e inevitable despedida.

Volveré cada día para saborear el filo de sus besos gozosos, para arroparme con sus aterciopeladas palabras de aliento.

 


 

A veces


                                                     
 A veces tengo que detenerme antes de emprender un nuevo trote,

tengo que esconderme para recobrar el recuerdo de mi sombra,

tengo que silenciar mi boca para escuchar los gemidos de mi tristeza sorda.

Todo lo que necesito en este momento es

mirar un parsimonioso atardecer desde el balcón de la paz;

deleitarme con los sonidos quebradizos y entrecortados

del agua de una lluvia de verano cayendo en mi patio;

escuchar un te quiero en mitad de la noche,

en que el aire insomne exacerba las pasiones adormecidas;

sentir el abrazo reconfortante de una amistad imperturbable;

respirar el soplo del viento de otoño o de esa brisa,

débil pero persistente, que alborota mi pelo arracimado;

una ducha refrescante después de un día agotador;

sentir la emoción que me embarga al terminar de leer un buen libro;

escuchar el ceremonioso silencio que porta, en bandeja de plata,

mis pensamientos más poéticos.

A veces sufro tus cortas ausencias con desasosiego, anhelando el perfume

con el que hipnotizas mis sentidos hasta perder la consciencia.

Y cuando regresas, cargado de risas nuevas, me aferro a ti,

embriagada por el calor de tus abrazos,

obnubilada por la humedad de tus besos,

rendida en el refugio seguro de tu alma transparente.