Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

lunes, 13 de junio de 2022

"Silencio, se cuenta".

 

Esta es la portada del libro que he presentado recientemente. Aunque es el tercero que publico (tras las autoediciones de "Hoy por hoy: del corazón al papel" y "Pienso, luego opino"), es el primero que publica una editorial: Editamás.

La portada es idea y realización de mi hijo Lu ("CastellrockMedia") y el prólogo del veterano y reconocido periodista José Joaquín Rodríguez Lara.


Se puede comprar el libro en la librería Colón y en la librería Martínez, ambas en Badajoz.




Tuve ocasión de presentar mi libro y firmar a los lectores sus ejemplares en la Feria del Libro de Badajoz.

 


Me acompañó gustosamente en la mesa, ese día tan especial, mi compañera, amiga y antigua alumna Rosi Rodríguez Bejarano. Su introducción al acto fue brillante, como no podía ser de otra manera viniendo de ella, pero también sus generosas palabras transmitieron a los asistentes el cariño y el afecto que ambas nos profesamos. Mi sincero agradecimiento a Rosi por su apoyo incondicional.


Gracias de corazón a los que me acompañasteis en esta experiencia, que espero no sea la última.


"Después de la verdad, nada hay tan bello como la ficción". 

Antonio Machado.


 

jueves, 9 de junio de 2022

Trigésimo octavo aniversario.

 

 

Otra vuelta al sol nos deja de nuevo en la estación "9 de junio", la misma en la que nos prometimos compartir toda la vida en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza. Y llevamos 38 años cumpliéndolo a rajatabla.

No puedo ser más feliz ni estar más satisfecha de la decisión que tomé: eres el hombre de mi vida y quiero que estemos juntos hasta el infinito y más allá.

¿Alguien quiere la receta...? Os la dejo en el siguiente enlace, solo hay que hacer clic.

Receta del pastel de pareja.

                        ¡Que os aproveche!


 

Réquiem por mi compañero.

 

Hace mucho que no publico nada en mi blog y no es, precisamente, por falta de temas sino, más bien, por falta de tiempo.

Cuando pensaba repasar la buena participación de mis alumnos en el Campeonato Intercentros de Atletismo en Pista, celebrado en La Granadilla, la vida me sacudió una bofetada con la mano abierta que me dejó petrificada: Un conductor se saltó un semáforo en rojo y me impactó brutalmente, haciéndome girar dos vueltas y cuarto hasta hacerme estampar contra un semáforo de la mediana de nuestra mal llamada “autopista”.

Mi coche me ahorró los golpes que eran para mí, aunque me tragué un soberano chocazo sobre el volante que me fracturó el esternón. Los siguientes días al accidente fueron apareciendo hematomas que me tuvieron todo el cuerpo tatuado durante más de una semana, amén de los dolores en el pecho como un perro rabioso agarrando su presa sin soltarla ni un instante.

Yo voy mejorando poco a poco, con la inestimable ayuda de paracetamoles e ibuprofenos, pero mi compañero murió en el combate. Puede parecer exagerado, pero hoy tengo la sensación de estar de luto. He ido a recoger algunas pertenencias antes de su marcha a un desguace, que será su última morada, y tengo el corazón encogido.

Por supuesto que se trata de algo material y, por lo tanto, sustituible. Pero han sido muchas horas juntos sin un solo reproche por su parte, muchos trayectos de diversa índole, mucha música compartida, muchas conversaciones las que ha escuchado sin tomar partido, mucho pintalabios aplicado frente a su espejito mágico.

Vendrá un coche nuevo a cubrir mis necesidades, pero no será como tú.

Adiós, fiel amigo.


 

viernes, 15 de abril de 2022

Todas ellas.

 

Rodeada de gente.

Sola.

Absorta, ante un mar impasible, que repite incansable sus ciclos, ajeno a las cuitas mundanas.

Infinitas olas muriendo a mi vera, resignadas a un destino innegociable.

Soy un poco de cada una de las personas que observo a mi alrededor, reconozco en ellas mi propio reflejo desdibujado.

Esa niña que se adentra en el mar con cautela y retrocede en cada avance sigiloso de la marea.

 

 

Esa joven que pasea su frescura por la orilla, a sabiendas de esos ojos que, anclados en su cintura, la desean.

 

 
Esa madre que amamanta a su bebé bajo la sombrilla y la celosa mirada de su pareja.
 

Esa mujer vulnerable de mirada perdida, piel apergaminada y huesos desgastados, que suspira con la nostalgia que destilan los jirones del alma.

 

 

Soy todas ellas o quizás ninguna.

Tal vez solo permanece el espejismo de los recuerdos, la sombra de lo que fui, el naufragio de los sueños que nunca alcancé.

Vivir al día, cada momento, es lo que cuenta.

Aferrarse al presente, porque el pasado no existe ya y el futuro puede no llegar a tiempo.