Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

martes, 3 de febrero de 2026

Marrona

 


Yo creía que vivíamos en una democracia pero, cuando escucho ciertas manifestaciones de algunos representantes, mis creencias se tambalean peligrosamente. Los resultados de las urnas son los que mandan (siempre que no haya trampa ni cartón), de tal manera que todos los elegidos por los ciudadanos merecen su espacio en el panorama político y un respeto incuestionable por parte de los adversarios, por mucho que disten sus formas de llevar al país a buen puerto. Los padres de la Constitución llevaron este planteamiento de manera impecable y debatían civilizadamente todo tipo de cuestiones en el Congreso de los Diputados: los de derechas, los de centro y los de izquierdas. Hemos quedado atrás esas buenas costumbres y ahora se lleva poner etiquetas de ultra a algunos (los que tienen planteamientos no coincidentes) y arengar a las masas para que ayuden a “barrerlos” sin contemplaciones, aunque estén respaldados por un considerable número de votantes. Básicamente, para “dejar sitio” a los de raza negra, china y marrona. ¿Marrona…? Qué nivel, Maribel.

Que se pare el mundo, que me quiero bajar.

 


 

 

viernes, 23 de enero de 2026

Diluvio Universal

 

 

Estaba expectante e impaciente con respecto al ingreso en cuenta de mi pensión este mes de enero, con la ilusión de una subida consolidada y publicada a bombo y platillo en plataformas de información. Mi desagradable sorpresa ha sido comprobar que he cobrado menos que el mes anterior: la prometida subida se ha visto contrarrestada por un incremento del IRPF. Mi gozo en un pozo.

Me consolaría, al menos, que la aportación de mi pellizco económico sirviera para mejorar las infraestructuras ferroviarias que tanto dolor irreversible están provocando estos últimos días y, ya puestos, mandar al trullo a los responsables de la tragedia, por error u omisión. Si hay que derribar puentes, que se derriben. Pero me temo que mi obligado sablazo vaya a parar a otros menesteres que ni nos van ni nos vienen a los españolitos de bien, que parecemos hermanitas de la caridad fuera de nuestras fronteras mientras muchos compatriotas están pasando fatiguitas, sin que los mandamases de turno les presten la más mínima atención.

Aquí va haciendo falta un diluvio universal. No lo descarto, sería la reafirmación de la tan traída y llevada teoría del cambio climático, argumento que siempre se esconde entre bastidores para explicar lo inexplicable.

 


 


lunes, 15 de diciembre de 2025

Hasta aquí puedo escribir.

 


 

Hasta aquí puedo escribir.

 

Que vienen, que vienen… Los que se hicieron dueños del cortijo vinieron con dos objetivos claros: acabar con la corrupción y dar relevancia al feminismo. Pero, ¡oh, decepción!, lucen en sus filas una lista de vagos y maleantes más larga que la de los reyes godos; y otra oronda lista de puteros y acosadores, más larga que la lista de compras en El Corte Inglés de la pirómana de visas de turno. Con todo y con eso, no hay quien desocupe la cueva de Alí Babá. ¡Que no hay manera, oiga! Porque pío, pío, que yo no he sido… No me extiendo más, que son las cinco y no he comido; pero estoy bien.

Qué a gustito me he quedado, lo malo es contenerse. Lo decía Fiorella Faltoyano en su papel como Isabel la Católica en la divertida película “Cristóbal Colón, de oficio descubridor”, justo después de tirarse un pedo en una audiencia pública, mientras el susodicho le pedía los cuartos. Como dijo uno: el tiempo pondrá las cosas en su sitio. Y la historia –añado yo- si no la adulteran.

 

Y hasta aquí puedo leer. O escribir, mejor dicho.