Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

martes, 2 de junio de 2026

Palabras en desuso.

 

 

Trasantié, de cháchara con mi cuñao, me salió la palabra fusca, haciendo alusión a los restos que me quedaron después de hacer una limpia en mi parcela, que estaba una mijina percudía después de tantas lluvias. El resto de los presentes no eran extremeños y se quedaron entallaos y con cara de zumbaos. Tuve que traducirles el término después de empinar el espiche con agua fresca, procurando no añusgarme, mientras un cañafote saltaba por el corral to repiao.

No quiero ser pejiguera, pero qué coraje me da que algunos opinen que echar mano de palabras en desuso es hablar mal, que es un lenguaje encenagao. Esos tienen el cerebro faratao o se han hecho una pitera con un chinote por tantas cavilaciones. En todas partes hay porculeros. A esos pujiedes los aviaba yo con una jícara de chocolate en la talega pa endulzarles el pico a los más raferos, y unos chochitos y una bota de vino de la tierra a los más galochos, pa que le refalen por la mollera los pensamientos más zurripuercos.

Os dejo, que voy a escamondar el suelo con la algofifa, sin enguanchinarlo, después de recoger los bolindres que mis morrales han desperdigao, que por poco me chango un zancajo. Cuando termine, me voy a jincar una albérchiga y un gañote, procurando no mancharme el niqui de los domingos, chacho.