Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

sábado, 20 de octubre de 2012

¡Hasta luego, Alberto!


     Querido e intrépido compañero: después de casi dos décadas trabajando contigo hombro con hombro, no puedo evitar que se me humedezcan los ojos al asumir que te vas de nuestro quehacer diario. Igualmente contenta por el motivo que te aleja de nosotros, y que no es otro que crecer profesionalmente, iniciar una nueva aventura laboral para la que estás plenamente capacitado. Lo menos que tus compañeros podíamos hacer era prepararte un homenaje de despedida, que puede ser un hasta luego, porque ésta es tu familia, y tú el hijo pródigo que recibiremos con una gran fiesta si un día vuelves.

  
     
     Quedan momentos inolvidables tatuados en los pasillos de la memoria de todos, resumidos en ese pps que con tanto cariño te han realizado. 


     Las excursiones a Granada y a Andorra con los alumnos y algunos compañeros, que tanto has disfrutado cada temporada.
   
     El camino a Santiago con los alumnos de 4º de Secundaria, tu gran ilusión y tu gran triunfo.


  
      Tu buen hacer como docente y como coordinador siempre han quedado patentes. Y como compañero de trabajo, solo tengo para ti palabras de agradecimiento, tu grandeza de corazón está fuera de toda duda.

     Ya solo me queda por decirte que te echaremos de menos, y que en nuestro querido colegio, que es también el tuyo, serás siempre bienvenido. ¡Que te vaya bonito!



Hoy dedico este poema
a un profesor muy apuesto,
que inicia nueva andadura
por esos mundos de Dios,
y cuyo nombre es Alberto.


Te mereces parabienes,
éxitos  pluscuamperfectos,
ver realizados tus sueños,
desahogo en tus bolsillos
y un saco lleno de afectos.


Siempre será ésta tu casa,
llévate nuestros respetos,
y si algún día regresas,
compañerito del alma,
te acogeremos con palmas
y con los brazos abiertos.
 

Y aquí se acaba esta historia,
se me acabaron los versos,
brindemos con vino y rosas,
disfrutemos el momento,
no quiero ver caras tristes,
sino un festival de besos.

                                                                                          19 de octubre de 2.012



jueves, 18 de octubre de 2012

Salto estratosférico



        SALTO ESTRATOSFÉRICO


     Félix Baumgartner no ha necesitado meter el libro Guinness en la batidora para batir unos cuántos records. Lo ha conseguido  gracias a un salto estratosférico, que ha mantenido con el corazón encogido a su madre y a unos cuantos seguidores más, que hemos presenciado su caída libre conteniendo la respiración hasta quedarnos cianóticos. Si el experimento hubiera salido mal, Félix habría sido calificado como un loco. Pero ha salido bien, y por lo tanto hemos sido testigos del resurgimiento de un nuevo héroe para la Humanidad.


      La voluntad, junto al trabajo y la perseverancia, son el colchón donde siempre sueña el triunfo. Me pregunto si la prima, -esa cuyo riesgo trae a Rajoy y a los españoles por la calle de la amargura-, sabe algo de paracaidismo. Sería genial verla tomar tierra con la misma suavidad que el austríaco. Triunfaría.



lunes, 8 de octubre de 2012

Mis flecos

     Mane siempre dice que los dedos de mis pies parecen flecos recortados en una tela. Algo de razón tiene, he ahí la prueba. El esparadrapo que luce mi pie esconde bajo su níveo parche una cicatriz de cinco puntos que el dermatólogo-cirujano me bordó el jueves. Decidió extirpar una manchita oscura que descubrí en la última Semana Santa, ante la desconfianza de su origen. Lo peor: la anestesia local, a medida que va introduciéndose en la piel, es como si lo fuese destrozando todo a su paso. Salí del quirófano andando con garbo, no me dolía ni me molestaba al caminar, pero a medida que pasaban las horas y el efecto de la anestesia se esfumaba, el dolor empezó a tomar presencia, y a reencarnarse en un perro rabioso que no soltaba prenda...

     Menos mal que mi familia y mis amigos (los virtuales y los cercanos), me arroparon con sus muestras de cariño. Como mi sobrina Alicia, que me trajo un dulce presente en forma de chupachups de bizcocho chocolateado, con cobertura de vainilla, y cada uno decorado de distinta manera, lo que les daba un aspecto apetitoso y divertido a la vez. Es una artista con todo lo que hace, ya sea repostería, cocina tradicional, artesanía o encaje de bolillos.

     Calzada, es difícil imaginar la herida que escondo en la planta del pie, pero pica bastante, y a mí siempre me dijeron que si pica, es que se está curando.

     Mañana vuelvo a mis clases. Procuraré ser prudente, porque los niños son impetuosos y no calculan las consecuencias de sus rápidos e imprevisibles movimientos, pero al menos podrán jugar en su hora de Educación Física, aunque yo no esté al 100% de rendimiento, y yo no estaré en casa cabizbaja, pensando que les privo de lo que más les gusta.

     A primera hora sacaré a pasear mis flecos, eso sí, bien protegidos por la zapatilla de deporte y envueltos entre algodones, como bien se merecen. Que les quedan muchas horas de baile de aquí en adelante.

                    ¡Hummm..., qué rico...!








domingo, 7 de octubre de 2012

La fauna matutina


                                            La fauna matutina

     Circunstancias personales me han obligado a hacer uso del autobús urbano. La línea que tomé lleva al Hospital Infanta Cristina y a la Universidad desde mi barrio. A primera hora de la mañana estábamos en el autobús escasas personas, pero a medida que recorría su cansino itinerario, sus asientos y más tarde sus pasillos, fueron llenándose de jóvenes. 


     La mayoría de ellos manipulaba compulsivamente el teclado de su móvil, y al terminar de golpear con sus pulgares, casi todos introducían auriculares en sus orejas para ir escuchando música, lo cual les da, bajo mi punto de vista, un aspecto de ausentes que probablemente se ajuste a la realidad. Yo los observaba con ojos curiosos, mientras analizaba con lupa sus comportamientos.


     Había una chica morena, de pelo largo que le caía hasta la cintura, embutida en un vaquero pitillo, con una ajustada camiseta que dejaba imaginar sus voluptuosas formas, tocándose la melena constantemente, de manera minuciosamente estudiada durante horas ante el espejo, para dar la imagen ensayada. Se le notaba en su actitud que se sentía admirada por los presentes.


     La miraba de reojo, con torpe disimulo, otra chica menos sexy, menos arreglada, peor vestida, rollo hippie, y lo hacía de arriba abajo, de abajo arriba, fijando su atención en algún detalle intermedio: ahora el bolsito de cuero colgado en bandolera, ahora las cuñas, ahora el esmalte azul de las uñas de los pies…


     Y, justo detrás de esta última, un chico, al que las dos damas estaban ajenas. Él miraba sin reparo a ambas, con el descaro que permite el anonimato entre una muchedumbre. Su aspecto era desaliñado, parecía haber saltado de un brinco de la cama, vestido con lo primero que pilló a mano, para echar a correr, sin nada en el estómago, -de ahí su rostro demacrado-, y coger a tiempo el bus para llegar a su primera clase.


     Dejando al margen los inconvenientes de moverse en transporte público, sobre todo cuando acostumbras a desplazarte en tu propio coche, y apreciando también sus múltiples ventajas, he de reconocer que ha sido una experiencia interesante disfrutar el privilegio de ejercer de observadora ocasional del ambiente mañanero, en el interior de un autobús sembrado de universitarios. 


     Espero no haber sido la nota discordante. A ver si se me pega algo de su frescura, que me estoy haciendo mayor. 



sábado, 6 de octubre de 2012

Otro imPPresentable.


                                                Otro imPPresentable

     Todavía no me he recuperado  de anteriores declaraciones rayanas en la gilipollez, y desayuno con una frase para enmarcar: “Las leyes son como las mujeres, están para violarlas”. 


      José Manuel Castelao Bragaño, Presidente del Consejo General de Ciudadanía en el Exterior, órgano consultivo y asesor perteneciente al Ministerio de Empleo, ha soltado esta perla políticamente incorrecta para regocijo de titulares de prensa. 


     Ha aguantado en su recién estrenado cargo 5 días escasos. Yo no sé si cortarme las venas o dejármelas crecer, porque esto ya pasa de castaño oscuro. Esta es la prueba evidente de que a la política solo deben acceder personas con una alta preparación para el cargo que ostentan, pero que también superen unos requisitos mínimos que demuestren su perfil humano, psicológico y social. Las gracietas de carácter misógino hay que restringirlas a un ámbito muy privado, que las carga el diablo, y luego pasa lo que pasa.  


      A Fátima Báñez le ha crecido su enano particular del circo del PP. Este hombre, de 71 años, está ya para sopitas y buen vino, y el presupuesto para este cargo, absolutamente prescindible, como tantos otros, destinarlo a necesidades más perentorias. 


     Espero, al menos, que el sr. Castelao no se retire con una paga vitalicia, que me he quedado con su cara.


                          ¡Estoy más negra que tiznada!





viernes, 5 de octubre de 2012

Número maldito

     
      La primera vez que sonó, yo estaba en clase, explicando a mis alumnos la actividad que iban a realizar, y por supuesto, no atendí la llamada. Ya en la hora del recreo, hice una perdida, percatándome del extraño número, pero imaginando que sería del hospital, pues estaba esperando la confirmación de una cita. Me devolvieron la llamada casi inmediatamente, pero al responder, solo se oía una música, nadie me atendió desde el otro lado, así que opté por colgar.

      
     De camino para casa, a la salida del trabajo, volvió a sonar dos veces el móvil, pero en esta ocasión me impidió contestar el hecho de ir conduciendo. Comprobé al llegar que las llamadas procedían de ese misterioso número tan insistente.

     
     Algo mosqueada, ya en la sobremesa, escribí el número en el buscador...¡et, voilá! Un montón de información sobre el conocido como "número maldito":  

                             983441800.

     Si tenéis curiosidad, indagad un poco sobre él. Todavía a día de hoy sigue interrumpiendo mi actividad diaria con su timbre repetitivo. Pero he aprendido a contener mis impulsos, y antes de descolgar, siempre miro desde qué número me llaman. Por si las moscas.

     Si tú eres el próximo elegido, no contestes, ni lo mires, no lo toques... o morirás... (entre terribles sufrimientos, que diría el pescadero de "La que se avecina").

                             ¡Arrivederci!