Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

lunes, 9 de julio de 2012

REBAJAS


                                                 Rebajas



Están de saldo mis

horas,

baratas mis

preferencias,

regaladas mis

poesías,

rebajada mi

inocencia.

Hay descuento en los

abrazos,

hoy invito yo a los

besos,

gratis un día

soleado,

doy suspiros a buen

precio.

Me he dormido en tu

regazo,

mientras mesas mis

cabellos,

rodéame con tus

brazos,

hazme sueño entre tus

versos.

                                                                      Julio de 2.012.

 

sábado, 7 de julio de 2012


 

COMULGAR CON RUEDAS DE MOLINO (entrada del blog "matertuamalaburraest", que yo comparto con todos vosotros...)

PUES NO :  me niego a comulgar con ruedas de molino y a aceptar "pulpo" como animal de compañía.
      Después de leer la laureada obra poética de un autor consagrado (MJL, ganador del trigésimo premio de poesía "Ciudad de Badajoz"), a duras penas consigo controlar mi estupefacción. Si estos versos valen para un reconocido jurado varios miles de euros (9.000 €, para ser más exactos), es que nos hemos vuelto locos.
      Una de las acepciones del sustantivo “poesía” en el DRAE reza: “Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa”.
      Ejemplo (ejem, ejem):
Las nueve menos cuarto de la noche
cuando escribo esta crónica. Ahora mismo
se me ha meado el gato encima. Está
viejo Ulises y ya no es pelirrojo.
Va perdiendo la vista.
      Otra acepción: “Idealidad, lirismo, cualidad que suscita un sentimiento hondo de belleza, manifiesta o no por medio del lenguaje”.
      Otro ejemplo (ejem, ejem):
Con esto de la crisis
las putas de la Plaka
tienen menos trabajo.
Ellas mismas se zurcen
sus medias desgastadas
y se tiñen el pelo
las unas a las otras
con productos baratos.
Incluso hasta Afrodita
tiene menos clientes.
El negocio ha caído
casi un treinta por ciento.
En tiempos como éstos
hay amores que encogen los bolsillos.
      Me viene a la memoria una noticia que vi en televisión. Hacía referencia a una exposición de arte moderno en la que camuflaron entre las obras de autores consagrados una pintura abstracta  realizada por alumnos de educación infantil. Sobre este lienzo entrevistaron a algunos de los asistentes, que concluyeron su análisis afirmando ver en aquellos trazos traumas sexuales, conflictos de identidad y otras paranoias absurdas en absoluto achacables a los niños de corta edad que tan inocentemente habían “decorado” un fondo inmaculado. Sin duda, una interesante experiencia susceptible de extrapolar a otras manifestaciones artísticas, como la poesía.
      (Ejem, ejem):
Helado de yogur
con pasas de Corinto
es la especialidad de la Heraklea.
Yo prefiero el de higos y amapolas
      Estamos de acuerdo que las nuevas tendencias excluyen con frecuencia la rima de los versos, se ha quedado obsoleta la técnica de contar sílabas o de ajustarse a cánones preestablecidos. Pero la poesía, por definición, tiene que exaltar los sentimientos más íntimos, nos tiene que estremecer, debe hacer estallar emociones, arrancarnos una sonrisa o amnistiar nuestras lágrimas presas.
      No voy a dejarme manipular por los que se erigen como eruditos, y a mí solo me parecen academicistas infectados de gilipollez supina, por mucho que otorguen suculentos premios a obras que no solo no ponen los pelos de punta, sino que levantan ampollas de indignación por la bazofia que contienen unos versos, que tan solo son prosa paupérrima y deprimente. 
      Invoco las golondrinas de Bécquer, los versos sonoros y vibrantes de Chamizo, la canción desesperada de Neruda, las soledades de Machado.
En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla
y tu silencio acosa mis horas perseguidas,
y eres tú con tus brazos de piedra transparente
donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida.
                                                                                                (Neruda)
Y era el beso del viento susurrante,
y era la brisa que las ramas besa,
y era el agudo suspirar silbante
del mirlo oculto entre la fronda espesa.
                                                                            (Antonio Machado)
Me ha herido recatándose en las sombras,
sellando con un beso su traición.
Los brazos me echó al cuello y por la espalda
partióme a sangre fría el corazón.
                                                                              (Bécquer)
Esos ojos qu'otros días me miraban
chiqueninos, entornaos, zalameros
y hora miran rencorosos y asustaos
del sentir que llevas drento
y de l'honra de tu casta que derrumban
ese jambre que tú tienes de dinero
y ese orgullo mardecío, porque sabes
qu'eres guapa, más que toas las del pueblo.
                                                                                     (Chamizo)
      ¡Ay, qué tiempos aquellos...! Este es el camino marcado por los auténticos poetas, ojalá no consigan los falsos profetas apearnos del sendero correcto.

sábado, 30 de junio de 2012

El sueño de una gala de verano


    El sueño de una gala de verano


     La primavera, la sangre altera, eso es bien sabido por todo el mundo. Cuando empezó el mes de las flores, ni se me pasó por la cabeza participar en la competición de coreografías de batidos Puleva con mis alumnos de primaria. El año pasado hicimos dos vídeos muy trabajados, con objetivos muy claros, como eran dar difusión a los carnavales de Badajoz, y publicitar la ciudad a través de sus monumentos para atraer turismo, y nos falló el apoyo de los nuestros, los más cercanos, que solo tenían que ver el vídeo cada día, y no lo hicieron con perseverancia. Pero… ¡ay!, se me cruzaron los cables a tiempo de hacer la preinscripción. Fue un chispazo que saltó en medio de la desmotivación, y me dije: "qué más da si no ganamos, a mí me gusta bailar y coreografiar para mis alumnos, y eso no es perder el tiempo". Hay una remota posibilidad de triunfar, pero es imposible si ni siquiera se intenta.


     Ahí comenzó a rodar la bola de nieve, empezó a funcionar la cadena de montaje. Cuando llamé a Beatriz para pedirle que grabase este año de nuevo, me contestó: “ya me estaba extrañando que no me llamaras”. No había mucho tiempo, puesto que no lo había planificado como es mi costumbre, era un “aquí te pillo, aquí te mato”. Revisé los listados de clase, y me hice una lista previa de aspirantes a Pulevitas, entre 3º y 4º de primaria, por un motivo claro: por primera vez se establecían categorías, y me daba la impresión que tendría menos competencia de otros colegios en estas edades tempranas. Yo sabía de la existencia de un buen número de niñas entre 8 y 10 años que tenían un enorme potencial como artistas, las había seguido desde infantil y primer ciclo de primaria, antes de ser alumnas mías, y eran de esas que tienen tablas de sobra en un escenario, que se movían como peces en el agua moviéndose al ritmo de una buena música. Las cité en el gimnasio, después de descartar y sustituir a una que, gustándome mucho, sufría una lesión que limitaba su movimiento. Y ¡manos a la obra! Le dimos forma a la coreografía en menos que pía un pollo, y aunque estaba cogida con alfileres, en el vídeo se disimularía perfectamente.
     Dos días después vino Beatriz a grabar, algo muy sencillito, le dije yo, porque necesitaba ella un par de días para montar el vídeo, acoplar el audio y colgarlo a tiempo para no quedarnos atrás en las votaciones. La grabación la hicimos en una mañana de colegio, y en el gimnasio, a puerta cerrada. Nada de buscar exteriores, puestas de sol, monumentos, o vestuarios complicados. En el colegio, y con el uniforme de educación física. La idea que le propuse a Beatriz fue “adornar” el vídeo con algún efecto especial, y a ella se le ocurrió poner color virtual a las camisetas blancas, distinto para cada niña, en unos primeros planos. Quedó original y simpático, aunque para simpáticas, las caras de las niñas, que no solo son bailonas y estilosas, sino preciosas las diez que formaron el grupo.


      Desde el primer día de la competición fui pidiendo en cada hora de clase a mis alumnos que votaran y dieran publicidad al grupo entre sus familiares, vecinos y amistades, convenciéndoles que la pizarra digital que podíamos ganar era un material muy conveniente para el colegio, en fin, sacando todas mis artes de seducción para conseguir involucrarlos en el proyecto. Y aunque los comienzos no fueron muy halagüeños en cuanto a número de reproducciones, fuimos escalando puestos poquito a poco, cada día subiendo con cuentagotas, sin desaliento… hasta terminar la competición en tercera posición. Fantástico: los cuatro primeros colegios pasaban a la final, obtenían como premio el susodicho material didáctico para el centro, y eran invitados por Puleva a entrar en Parque Warner, en Madrid, hasta donde les llevaría un autobús pagado por la organización del concurso.
     El primer objetivo estaba conseguido. Para mí era una ventaja que mis niñas actuaran en directo, sobre un escenario, porque allí sí que estarían en su salsa, y muy difícilmente ningún otro grupo bailaría mejor que ellas. Pero había que recomponer la coreografía, porque el directo no permite trucos de cámara. A mí me gusta ocupar todo el espacio disponible, mucho dinamismo en los cambios de posición, limpieza en los movimientos, una gran expresión corporal, un ritmo impecable y una perfecta sincronización. Eran los últimos días de curso, con mucho estrés para mí por ultimar las calificaciones, con la función que siempre organizo en el salón de actos, y casi no tuvimos ocasión para ensayar. Yo lo tenía todo perfectamente encajado y claro en mi cabeza y anotado en mi cuaderno de trabajo, pero había que transmitírselo a las niñas, con su correspondiente inyección de entusiasmo y simpatía, para que ellas lo disfrutasen aunque les costara repetirlo una y otra vez hasta pulirlo a la perfección.


     Pero ellas lo hicieron fácil y posible. En el último ensayo, el día anterior a la final, terminé haciendo un corro con todas, cogidas de las manos, y para reforzarlas psicológicamente, grité:
-¿Quiénes son las mejores…?
-¡Nosotras!
-¿Quiénes van a ganar mañana?
-¡Nosotras!
-¿Quiénes lo van a pasar genial en la Warner?
-¡Nosotras!
     Y nos dimos un abrazo en piña, ante la mirada complaciente de una abuelita que esperaba a terminar el ensayo para llevarse a su nieta.
     El “gran día” empezó para mí a las 4:30 h., porque a las 5:30 h. nos esperaba el autobús en la puerta del colegio, para comenzar la aventura. Tuvimos una Cenicienta, cuya madre tuvo que ir a buscar a casa las zapatillas de deporte que se había olvidado; una Bella Durmiente, a la que despertó mi llamada al móvil de su madre, que llegó media hora tarde con la disculpa de que no había sonado el despertador; y no siete, sino algunas más, enanitas del bosque con las pilas cargadas desde esa temprana hora, que ni las calles estaban puestas todavía. En las cinco horas de viaje, la adrenalina no se apeó de sus cuerpecitos serranos ni para ir al baño.
     Sobre las 11:00 h. llegamos a nuestro destino, nos recibieron y condujeron al salón Hollywood, en el que tuvo lugar la gala, después de pasar por un baño para cambiarnos de ropa apresuradamente. Ya ubicadas en los asientos de primera fila que teníamos adjudicados, las fui peinando una a una, con dos churritos de pelo recogidos atrás en un coletero. Eran las segundas en actuar, por eso estábamos en primera fila.


     Ya preparadas para subir al escenario, les recordé que se concentraran en la coreografía y que sonrieran, que se notara que lo estaban disfrutando. Y subieron. Y bailaron, y hay que ver cómo se movieron, con gracia, con estilo, con profesionalidad, con absoluta seguridad. Y embobaron al público, arrancando de él un largo aplauso y muchos piropos. Los presentadores, Rafa y Marbelys, las hicieron repetir algunos de los movimientos que les habían llamado más la atención, y se enrollaron un poco con ellas antes de continuar con el evento.
     Las dos horas que transcurrieron durante la actuación de los quince equipos finalistas, y el resto del espectáculo, se nos pasaron rápido. Pero el tiempo se detuvo en el momento de comunicar los ganadores. La expectación se convirtió en clamor cuando se oyó: “y las campeonas en la categoría  infantil son… (silencio eterno)… ¡las Pulevitas de las Pepas!"
     Mis niñas saltaron de sus butacas, lo mismo que Santi, Beatriz y yo. Fue una emoción indescriptible verlas subir de nuevo al escenario para recibir el premio y los aplausos. Rafa les acercó el micro a  las niñas, y ellas me nombraron, por lo que tuve que subir también para hacerme la foto con el equipo campeón. Emotivo, emocionante, indescriptible, inolvidable. Era mucho más de lo que yo hubiera soñado, pero estaba plenamente feliz por mis niñas, por mi cole, por Beatriz, por Santi que lo estaba viviendo todo a la par que nosotras, por mí misma.


     Cuando terminó la gala, fuimos primero a comer a uno de los restaurantes del parque, luego a desfogar nuestras sensaciones en las atracciones, y más tarde al autobús, tras el cierre de las instalaciones y las fotos de familia en la entrada principal. Ni en el autobús se durmieron las niñas. Alguna vomitó, pero el resto del viaje transcurrió sin incidencias.
     Cuando llegué a mi casa, a las 2:30 h., llevaba en pie 22 horas de vida intensa sin bajar la guardia ni un solo momento. Exhausta, pero contenta. Agotada, pero satisfecha. Con una molesta conjuntivitis, yo diría que nerviosa, o tal vez de la falta de sueño, pero agradecida a la vida por donarme esta porción de felicidad compartida.


                        Y esta ha sido la crónica de una gala de verano.

                                Así lo he vivido, y así lo he contado. 
    

lunes, 25 de junio de 2012

Lengua viva


                                                       Lengua viva

     Desde que la RAE llegó a internet en 2.001 se han hecho modificaciones en cinco ocasiones, la última el pasado 22 de junio. Desde ese día podemos ser  blogueros, sociatas, peperos, okupas o citricultores, sin dar una patada al diccionario, y podremos chatear con beisboleros o biministros, en espanglish, aunque nos llamen frikis. Será posible mandar un SMS a un amigo para quedar con él en un restaurante chino donde sirven un exquisito sushi, y lo emplatan con un gusto muy refinado. Me vestiré para la ocasión con un vestido que realza mi canalillo y mi culamen, seguro que a mi amigo se le ocurre la gracieta de ponerse los pantalones caídos para lucir sus gayumbos. Conversaremos de temas de rabiosa actualidad, como el panarabismo, la inculturación, o el euroescepticismo que me embarga últimamente. Y decidiremos la conveniencia de asistir o no a la celebración del matrimonio de dos de nuestros compañeros de trabajo: Juan y Alejandro. Pero eso os lo cuento otro día.



jueves, 21 de junio de 2012

La memoria visual


                                                  La memoria visual.

     El diseño gráfico es una importante parcela de la publicidad. La memoria visual es poco vulnerable al olvido, por lo que si una imagen impactante hiere tu sensibilidad, la tendrás grabada para siempre en tu cerebro.


      Las desagradables fotos que aparecen en los paquetes de tabaco, para disuadir de su consumo, me sugieren la idea de incluir instantáneas captadas a niños de los países del Cuerno de África, durante la hambruna, en los envases de famosas hamburgueserías, para invitar a una dieta sana, que combata la temida obesidad, a base de crear problemas de conciencia. 


     Fotos de víctimas de conductores ebrios en las botellas de bebidas alcohólicas, que inviten a la reflexión. 


Paisajes paradisíacos en los que el político, el banquero o el magistrado de turno se dan a la dolce vita, en los impresos de la declaración de la renta, que con tan poco agrado rellenamos por estas fechas los desgraciados, para darnos cuenta de lo ingenuos que somos cumpliendo religiosamente con Dios y con la Patria, mientras otros se dan a los placeres  terrenales a cuenta del contribuyente. 


     Por ideas, que no quede. Einstein opinaba que una crisis hace florecer la inventiva, además de fomentar lo mejor de cada uno. Va a tener razón.