Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

martes, 11 de diciembre de 2012

Doce al cubo





     El otoño no me embarga de alegría precisamente. A menudo me invade una melancólica tristeza, de origen inespecífico. Este año se suma a esa tendencia natural  de mi complicada psicología, un recosquilleo inevitable a medida que se acercan las navidades, y de manera inconsciente trato infructuosamente de evitar que pasen los días en el calendario. Mi actitud es pasiva, estoy en foto fija, me siento como un camaleón, inmóvil, expectante, camuflada en medio de un paisaje que percibo amenazante.




     Ha llegado el momento de prever cada evento, para abastecerse de lo necesario en los próximos días. Hay que comprar, hay que cocinar, hay que celebrar, hay que reunirse, hay que regalar, hay que arreglarse, hay que comer, hay que reirse, hay que beber, hay que salir, hay que adornar, hay que...¡Ay, qué martirio! Todo es por obligación, todo es un dejarse arrastrar por la marea. Y yo solo quiero encontrar la paz en el silencio de una mirada, de un abrazo, dejar la mente en blanco, y soñar, soñar despierta todo aquello que anhelo, todo aquello que espero, todo aquello que perdí en la estación anterior y ahora no encuentro.




     Mañana es miércoles, mi jornada extenuante de trabajo, con comida de fiambrera en el centro, cronómetro en mano, desde antes de las nueve hasta después de las diecinueve. La fecha es curiosa: doce del doce del doce. Tal vez eso sea lo único especial del día, y transcurra con la más absoluta y aburrida normalidad. O tal vez no. 



     Quiero que llegue ya el invierno, y que pase en un abrir y cerrar de ojos. Suspiro con días más largos, con un sol más espléndido, con campos salpicados de color, con mis brazos desnudos acariciados por una suave brisa.




                  Quiero abriles que me devuelvan la esperanza.

1 comentario:

  1. Estos lugares me resultan familiares!!!
    Pués a mi si me gusta el otoño... y el invierno y...
    ¡¡¡Todas las estaciones!!!
    Será porque al vivir en plena naturaleza, me preparo mentalmente mejor para el paso de unas a otras...
    No se, pero de cada una me gustan determinados aspectos...
    Siempre pienso en el otoño como el momento en que estarán mis naranjas "a punto" y... el comienzo de la chimenea..., las hojas naranjas, amarillas y rojas..., el compost maduro del año anterior... en fin, "COSAS DE CAMPO"
    Un beso desde EL TERRAO.

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