Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

miércoles, 16 de enero de 2019

Los 31 de Alberto


Dice el refrán que "en martes, ni te embarques ni te cases", pero no dice que no se pueda celebrar un cumpleaños, por mucho que al día siguiente sea laborable y haya que madrugar sin excusa. Y eso es lo que hemos hecho, porque aunque Alberto nació el 15 de enero de 1988 en viernes, hoy cumple 31 años en martes. Hemos salido a cenar toda la familia, y después del chupito obligatorio, cada mochuelo se ha ido a su olivo.

Dejo estos enlaces de post publicados en anteriores cumpleaños, con fotos antiguas, algunas de las cuales no tienen desperdicio.






                     ¡Feliz cumpleaños, hijo!


lunes, 14 de enero de 2019

Invisibles 2018

 
Como cada año, los Gómez celebramos nuestra reunión navideña para intercambiarnos regalos. Ya sé que voy con una mijina de retraso, pero no quiero dejar pasar la oportunidad de dejar constancia del evento familiar en mi blog, convencida de que en este particular archivo el recuerdo permanecerá a buen recaudo. 


No pudimos estar todos, es complicado conciliar las agendas, pero tuvimos muy presentes a los que faltaron, especialmente a Marta, que vive temporalmente en Shangay por motivos laborales. 


Como siempre, los encargados de repartir los regalos y hacer de maestros de ceremonias fueron Perico padre y sus incondicionales ayudantes Sete y Luis, los primos más chicos de la familia.




Los regalos no son lo más importante, sino la manera de elegir el más simpático para la persona a la que va destinado. Se intercambian suegros con nueras, sobrinas con tíos, hermanos con hermanos, madres con hijos, primos con primas, cuñadas con cuñados, cónyuges... El reparto de papelitos con el nombre del amigo invisible es motivo de otra reunión que suele celebrarse durante el mes de noviembre. Para juntarnos solemos tener excusas perfectas...








La reunión se alargó hasta altas horas de la madrugada, de charla animada por alguna copita y buenos turrones.








Los mayores de la familia, las cuatro parejas, tuvimos ocasión de ponernos de acuerdo para darnos una escapadita sin hijos este verano. Ya estamos disfrutando con los preparativos.






Fue bonito mientras duró. En nada pasará el tiempo y volveremos a las andadas, porque lo disfrutamos de verdad.







                                    BYE

 




jueves, 10 de enero de 2019

Detener el tiempo




Llegaste
pisando fuerte
sobre una alfombra de luces insultantes,
y me retaste a tatuarte en mi ceguera,
para inundar de colores mis días más grises.
Te abracé
como a un hijo,
hundiéndote en mis pechos moribundos,
cubriéndome con la explosión de emociones
que embargaba mis sentidos.
Quise
detener el tiempo,
condensarlo en un suspiro,
esculpir mil rubores sobre mis mejillas,
escribir versos en las palmas de mis manos,
rezar la plegaria de la paz en el viento,
con los párpados cerrados,
bailar en la línea del horizonte
mientras las olas mecían mi cabello.
Huiste
con prisa,
dejando un rastro de cálido abrazo
en una página de mi memoria,
deslizando tu destello
por la cintura de la noche
tras una cortina de estrellas.




sábado, 5 de enero de 2019

Recuerdo de "Los motes" en 2009

                    
 LOS MOTES

    Soy nieta del “Déjale”, en cuyo DNI figuraba: Antonio Arcos Miranda. El que más y el que menos, en este pueblo y en cualquier otro, está vinculado a un mote, un apodo por el se conocía a algún miembro de su familia o a él mismo. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, hay varias acepciones:
- “Sobrenombre que se da a una persona por una cualidad o condición suya”.
- “Nombre que suele darse a una persona, tomado de sus defectos corporales o de alguna otra circunstancia”.
- “Chiste o dicho gracioso con que se califica a una persona o cosa, sirviéndose ordinariamente de una ingeniosa comparación”.
    Estos significados dan mucho de sí, y en Santa Marta (supongo que igual que en otros municipios), el gracejo de sus habitantes ha plagado el censo de sobrenombres.
    Algunos todavía siguen vigentes, se han heredado generación tras generación; otros, en cambio, sólo permanecen en el recuerdo de los mayores, y desgraciadamente alguno se habrá perdido en el túnel del tiempo.
    A mí me gustaría recuperar el mayor número posible de ellos, reunirlos todos y poder publicarlos para evitar que se pierdan en el olvido. Yo lo titularía: “Diccionario de motes de Santa Marta en el siglo XX”. Pero no sé cómo recopilar los datos: ir de puerta en puerta preguntando a cada uno sería una tarea lenta y poco efectiva. Estamos en la era de la informática, y las ventajas de internet son incuestionables. Voy a aventurarme a dar una dirección de correo electrónico para que, el que quiera, mande los motes que desea que aparezcan en esta recopilación, con una nota explicativa del origen de ese apodo. Por ejemplo: mi abuelo Antonio nació en Campanario, y conservó siempre su particular acento, incluso después de asentarse y fundar su familia en Santa Marta. Era tratante de ganado. A veces compraba mulos cerriles, a los que había que pelar, oficio al que se dedicaba Antonio Montaño. En una ocasión, el susodicho pelador paseaba del cabestro a un mulo para que unos posibles compradores admirasen sus brazos, y a medida que se acercaba después de desfilar, mi abuelo le increpó: “déjale, déjale suelto ya, déjale…”, enfatizando la jota con exageración. Y con el “Déjale” se quedó.
    Mi madre piensa que todo el mundo no dispone de internet en casa, y tiene razón. Pero se puede mandar un e-mail a través de un cyber, y me consta que los hay en nuestro pueblo, y que los encargados estarán encantados de ayudar en esta empresa.  Si prospera, nos dará a todos buenos ratos con su lectura y nos proporcionará la satisfacción de lo bien hecho, gracias al trabajo en equipo, el gran equipo de los santamartenses. Al final del diccionario se incluirá una lista de todos los colaboradores (salvo que manifiesten lo contrario), y su vinculación con el mote sobre el que han aportado información. Se me ocurre que incluir fotos de los aludidos, de sus descendientes, o de la casa donde vivieron, haría aún más entretenida la lectura de este diccionario tan particular.
    La dirección de correo electrónico para mandar vuestras aportaciones es:
                                       
                                              maribelminacabo@gmail.com

   Ya sabéis:
                    -Apodo.
                    -Nombre y apellidos.
                    -Nota explicativa.
                    -Foto, si es posible.


                  GRACIAS ANTICIPADAS, y… ¡FELICES FIESTAS A TODOS!

                                                                  Maribel Núñez Arcos.




Este artículo salió publicado en la Revista de Ferias y Fiestas de Santa Marta de los Barros del año 2009. Fue la tierra que abonó la semilla que germinó y dio su fruto en forma del "Primer diccionario de motes de Sta. Marta", en el que colaboraron muchas personas. Siento una gran satisfacción por haber aportado mi granito de arena.


 



miércoles, 2 de enero de 2019

1 de enero


                        
Nada ha cambiado. 


Salió el sol como de costumbre, iluminando con descaro las primeras horas, hasta cegar mi absurda tristeza.


Nada ha cambiado.


Mi espejo me escupe a la cara que soy la misma de ayer, la misma de siempre. He caminado pisando las huellas frescas del pasado, como un tren decimonónico sobre raíles desgastados.


Nada ha cambiado. 


El ritmo del viejo reloj de pared permanece impasible e inmune al desaliento, como mis largos suspiros.


La mañana se viste de silencio y arropa los sueños, arañados por los cristales de los excesos encadenados.


Soy la misma que contempla el milagro de cada amanecer con admiración y sorpresa, 


la misma que llora por dentro al tiempo que esboza una sonrisa en la cara, 


la misma que olvida desaires para seguir viviendo, 


la misma que lucha con todas sus fuerzas por tirar del carro de las obligaciones autoimpuestas,


la misma que cree en el amor por encima de todas las cosas.


Nada ha cambiado. 


Pero ya nunca nada volverá a ser lo mismo.