Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

miércoles, 31 de enero de 2018

Por peteneras


Se me ocurrió mandar este antiguo texto al HOY, solo por romper la tendencia generalizada de opinar sobre la crisis en Cataluña, Puigdemont y la madre que los trajo a todos, que los tenemos hasta en la sopa. Saturada estoy, y no dejan de alargar el culebrón con nuevos capítulos. Así que, ¡toma ya palabras moribundas! Me apetecía salir por peteneras...






Publicado en "Cartas al Director" del diario HOY el martes 30 de enero de 2018.

martes, 23 de enero de 2018

Sueldos y reformas


La situación es delicada. La reforma laboral va a traer cola. Leía sobre el tema, extrayendo las conclusiones que me afectarán personalmente, si el tiempo y el destino no lo remedian. Yo no disfrutaré 'jornada reducida' a partir de los 60 años, como mis compañeras de trabajo sexagenarias. Podré jubilarme a los 65 años, porque para entonces llevaré cotizando más de 41; en concreto, 43. Pero hoy en día es infrecuente que un joven trabaje desde los 22 años, como fue mi caso. 




Sin embargo, la casta política sigue percibiendo un sueldo de por vida, aún cuando su cargo solo lo ejerza unos pocos años. Esos sueldos vitalicios los aporto yo, los aportas tú, los aporta él, los aportamos nosotros, los aportáis vosotros, los aportan ellos. Y para más inri, esa 'pensión' no es incompatible con otra actividad remunerada y bien remunerada, que hay que pagar el caché; el despiporre. La inmensa mayoría de la población activa sufriendo los azotes de las vacas flacas y cargando a sus espaldas, ancianas por desgaste y por edad, el peso de la abundancia de unos pocos privilegiados. Y eso que la Constitución dice que todos los españoles son ¿iguales? Amén, si a ti te gustan las comparaciones, a mí también.


Esta carta fue publicada en el diario HOY el 23 de enero de 2011, hace ya 7 años.

jueves, 18 de enero de 2018

Jubilación al estilo Candy Crush




En unas declaraciones en televisión escuché decir a Celia Villalobos que ella está divinamente a sus 68 años, y ole por ella, que no tiene complejos ni mucho menos abuela. Yo tengo unos cuantos menos, y también estoy divina de la muerte, (igualmente soy huérfana de abuela), pero soy consciente que voy perdiendo la energía que tenía para trabajar tiempo atrás. Irremediablemente, establezco comparaciones: yo lidio con 30 niños por hora, 25 horas a la semana, ininterrumpidamente desde hace la friolera de 35 años, y mientras estoy con ellos intentando enseñarles algo, no me da tiempo de jugar al Candy Crush, ni de echar una siesta en la poltrona. 




Terminada mi jornada lectiva, cuando voy de vuelta a casa, no tengo un chófer que sortee el tráfico y se estrese por mí. Y cuando llego, me toca zafarrancho de combate doméstico. Por si fuera poco, dos tardes a la semana acudo al centro para asistir a reuniones, cursos de formación, atención a padres o trabajo personal, como correcciones o preparación de clases. Ella, a mi lado, incluso teniendo 10 años más, está seminueva. Por lo tanto, Celia, a tu ritmo podrás trabajar hasta los 80, con dos tacones, pero permíteme que yo lo haga solo hasta los 65, que ya estaré bien amortizada y habré cotizado por ti, por mí y por todos mis compañeros. No hay nada como ponerse en el lugar del otro, eso que ahora se denomina empatía, que es lo que a ti te falta, querida.





martes, 16 de enero de 2018

Tras los cristales



Tras los cristales

Abro la ventana de la nostalgia y miro
-a través de los retratos de toda una vida-
cómo se han desdibujado los sacrificios
y los renunciamientos para enaltecer
todo lo que, desde el prisma del tiempo,
ahora parece tan misteriosamente hermoso.
¡Cuántas veces me rompí procurando no hacer ruido con los añicos!
¡Cuántas veces me escondí anhelando una disculpa y la melodía de un abrazo!
¡Cuántas noches desperté para velar tu sueño!
Hoy todas esas sensaciones,
que deambulan como sombras  
por mi alma color sepia,
caben en un gran suspiro.
Llueve tras los cristales de los recuerdos.



jueves, 11 de enero de 2018

Pizza de arroz

 
Hoy hemos hecho un experimento mi hijo Lu y yo, aprovechando que no venían a comer ni Mane ni Enrique, que no soportan el queso. A Alberto sí le gusta, pero come en el trabajo.


Hemos utilizado como base esta masa de empanada, y la primera capa ha sido de tomate. 



De la comida de ayer sobró arroz blanco, que me sale muy sabroso, porque le pongo bastante ajito laminado que sofrío en aceite de oliva virgen extra de mi pueblo, Santa Marta de los Barros, con generosidad, añadiéndole una hojita de laurel y una pastilla de caldo. Lo hemos mezclado con queso recién rallado para que adquiera una textura cremosa, y lo hemos repartido encima del tomate.



Después hemos añadido: puerro muy picadito, pimiento verde en tiritas y rodajas de pimiento rojo.



El toque maestro ha sido el último ingrediente: tiras de cuatro filetes de cinta de lomo a la plancha, que quedaron de la cena. Antes de meterlo en el horno, ya precalentado, hemos cubierto de nuevo con más queso rallado, hoy que podíamos...



A 180 grados, en pocos minutos ha estado lista, y en menos tiempo aún nos la hemos comido con una copita de caldo de la tierra.



¡Exquisita! El arroz como ingrediente novedoso ha sido un éxito, nos ha encantado.




sábado, 6 de enero de 2018

Estrenando 2018


 
Nos podíamos haber rendido a la pereza y empezar el año dormitando en el sofá y haciendo zapping, recorriendo los programas de variedades de las distintas condenas, perdón, cadenas.
 
 

 
Pero nos sobrepusimos y cogimos el coche para celebrar el inicio del nuevo año bailando, con mis cuñados y unos amigos.
 
 
 
 
Terminamos comiendo churros con chocolate al amanecer, para entonar el cuerpo.


 
 
 
Me alegro de no haber sucumbido al aplatanamiento natural por razón de edad.


 
 
 
Ha sido un buen comienzo, a ritmo de salsa, merengue, bachata y ballenato, en buena compañía.


 


Que los RRMM sean generosos con vosotros, que seguro que habéis sido muy buenos.
 
 


Me despido con este montaje fotográfico, obra de mi cuñado Perico, que se lo curra que es un primor. Da gusto pasar el tiempo con Conchi y con él. 
 
 
 
                          ¡VIVA EL 2018!