Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

jueves, 31 de agosto de 2017

Me sorprendió



Me sorprendió septiembre, preñado de noches prematuras, de alarmas al amanecer, de siestas discontinuas, de prisas anunciadas.

Me sorprendió septiembre coloreando mi piel dorada de sombras aceitunadas, dibujando en mi cara un rictus donde brillaba una sonrisa permanente, agitando en mi cabeza una jauría de grillos donde reinaba la paz abrazada a un cálido silencio.

Me sorprendió septiembre cuando aún no lo esperaba, cuando en la oscuridad de mis noches quedaban Perseidas descarriadas para iluminar mis miedos, cuando mi piel seguía húmeda acariciada por el recuerdo de las olas.

Me sorprendió septiembre con su paso firme, rompiendo el ritmo de la danza ardiente y sensual del dulce agosto.

Me sorprendió septiembre etiquetando mis días en el calendario y señalando el camino que me conducirá, irremediablemente, al vértigo en espiral de futuros predecibles.



viernes, 25 de agosto de 2017

Despierta








Hoy voy a esperar despierta
la visita de mis sueños,
tendida sobre la noche
con los ojos bien abiertos.
Desnuda, sin maquillaje,
muy serena y en silencio.
Inventando tus caricias
enredándose en mi pelo.
Buceando en el perfume
que me regala tu aliento.
Comulgando piel con piel
mientras trenzamos los dedos.
Hoy te esperaré despierta, amor,
en la puerta de mis sueños.






miércoles, 23 de agosto de 2017

Hibernar



He hecho un alto en el camino, me he apeado de un caballo desbocado para esconderme en mi bosque de silencio y allí hibernar bajo una lluvia de estrellas.
Aplicar mi egoísmo como un bálsamo que cierre mis venas abiertas.
Vomitar los dolores enquistados, aunque vayan destrozando todo a su paso, desde las entrañas hasta la garganta.
Aprender el truco de magia que me haga invisible ante las adversidades, para que nunca me encuentren.
Mirarme al espejo con los mismos ojos de siempre, pero con una mirada nueva.
Tomar café frente a mis recuerdos, que a veces acompañan más que las personas.
Disfrutar las ausencias tanto o más que las presencias.
Hacer equilibrios sobre los raíles que conducen a una armonía perfecta.
Comprender las razones más insondables de mi corazón.
Contemplar extasiada los atardeceres que a nadie interesa que cuente.
Y pintarme los labios de rojo, como sangre enardecida de la pasión que mastiqué en un tiempo que ahora se me escurre entre los dedos.