Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

miércoles, 5 de junio de 2013

El "efecto Pigmalión"


“Junio es la frontera entre la flor y los rastrojos”, dice el poeta J. F. Caro Pilar. Un mes que cierra las páginas de los libros escolares, que alimenta hogueras en la noche, que inaugura siestas en las tórridas tardes extremeñas y zarandea abanicos de colores bajo un cielo estrellado. 


Este mes nos hacen compañía polillas como gorriones y chorizos como morcones, de los que no conseguimos zafarnos ni cambiando de solsticio. Pero no caigamos en el desánimo, desechemos el pesimismo y construyamos expectativas halagüeñas, aunque nos parezca pura fantasía. 


Dejemos espacio al “efecto Pigmalión”, ese que por el cual una persona o un colectivo consigue lo que se proponía previamente con la poderosa fuerza de creer que puede lograrlo. Actuemos de manera que nuestras expectativas se vuelvan ciertas, consigamos con esfuerzo e ilusión una profecía autocumplida, que haga bajar las cifras del paro y no aumente más el número de desesperados por metro cuadrado. 


Piensa en positivo, nunca en negativo (esta frase me trae a la memoria a Louis Van Gaal…). Lo que pensamos o deseamos puede hacerse realidad, así que ¡cuidado!, canalicemos nuestros pensamientos hacia objetivos que nos lleven a un mundo mejor, a un cielo más puro, a un poco de amor. Que ya va tocando.




1 comentario:

  1. Este escrito ha sido publicado en la sección "Cartas al Director" del diario HOY, con el título "Junio", el jueves 6 de junio de 2.013.

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