Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

lunes, 23 de febrero de 2015

La mudanza


El cardenal Rouco Varela ha abandonado, por fin, la sede del Arzobispado para que pueda ocuparla su sucesor en el cargo, Carlos Osoro. Ha cumplido su voto de obediencia, con efecto retardado de 6 meses, pero ha cumplido. Su nueva casa ha necesitado algunos arreglillos, que han costado a la endeudada archidiócesis de Madrid la mareante cifra de más de medio millón de euros. Este lujo, estaremos de acuerdo, no se ciñe a su voto de pobreza, lo que le aleja de las predicaciones del Papa Francisco, que aboga por una Iglesia pobre y para los pobres. ¡Cuánto bien haría ese dinero entre los más desfavorecidos! Cabe la posibilidad que los 370 m2 del ático estén destinados para acoger a cristianos sin techo, y por eso haya habilitado seis habitaciones y cuatro cuartos de baño, una terraza con impresionantes vistas de Madrid, y disponga de dos religiosas y un secretario sacerdote a su servicio. También ha adquirido un coche nuevo en su retirada, tal vez para visitar desde su nueva dirección, (calle Bailén, al lado de la catedral de La Almudena), a los cuatro profesores sacerdotes de la Universidad de S. Dámaso, antiguos inquilinos, que han tenido que cambiarse a un pisito de la calle Goya. 


Los votos que juran los sacerdotes son obediencia, pobreza y castidad, creo recordar. Pero de ese tema mejor escribo otro día.

1 comentario: