Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Día del maestro

     Hoy es el "Día del Maestro". Como no he tenido que trabajar, he aprovechado la mañana para hacer gestiones varias. En el tráfico he echado en falta la algarabía que suele inundar el asfalto cuando los niños van al colegio, cualquier día de la semana.

     La mañana me ha cundido considerablemente, pero aún no me imagino en estas circunstancias por tiempo indefinido, quizás porque cada vez me alejan más del momento de mi jubilación. Además, me gusta mi oficio de maestra. Reconozco que me canso, pero estar cada día rodeada del colectivo más vitalista, más entusiasta, más transparente y más agradecido, me pone las pilas.

     Este poema forma parte del primer poemario que escribí. Aquí lo dejo, como una declaración de amor por lo que hago.



Hoy os voy a confesar que tengo un gran privilegio:
yo me dedico a enseñar en un veterano colegio,
construído años ha con unos muros muy regios.

Pululan por sus pasillos alumnos muy empollones,
pasotas y divertidos, algunos muy comodones,
simpáticos, cariñosos, tímidos y retraídos,
altos, bajos, guapos, feos,
gordos, flacos, distraídos,
responsables, respondones, hostiles e hiperactivos.

Todos están en las listas, todos están admitidos,
a todos hay que educar, es un trabajo exhaustivo.

Pasan días y semanas entre cálculo mental,
fracciones y redacciones, recreos para jugar,
campeonatos deportivos, tocar la flauta, pintar,
y al acabar las tareas un ratito a chatear.

Y para ellos, ¿qué soy?
Maestra, amiga, enfermera,
el colmo de sus desdichas,
quien le presta las tijeras,
la que escucha sus temores,
la que espera y desespera,
y la que los ve crecer
como si fueran palmeras.

Nosotros les damos alas, lecciones para volar,
y ellos consiguen metas difíciles de alcanzar.
Qué inmensa satisfacción, con el pasar de los años,
da encontrarlos en acción, ejerciendo profesión,
con solvencia y vocación
en infinidad de campos.

Estas emotivas líneas -que quisieran ser poesía-
se las dedico a mis niños de mundos de fantasía.

Olor a tierra mojada,
la luna llena encendida,
nubes blancas de algodón,
lágrimas escondidas,
escalera de color...

Sin sus risas, su calor,
mi alma estaría perdida
y frío mi corazón.



                                                              BYE
                


1 comentario:

  1. Pero que guapa está mi Maribel con su lazo al cuello!!!
    ¡¡¡QUE TIEMPOS AQUELLOS EN LOS QUE ÉRAMOS ALUMNAS!!!
    Ahora vamos por la vida "de maestras". ¿¿¿Cualquier tiempo pasado fué mejor...???
    NO LO CREO:)
    Cada tiempo tiempo tiene sus "cosas",unas mejores..., otras peores...

    Pero...¡¡¡LO PASÁBAMOS ESTUPENDAMENTE!!!
    ¿¿¿ VERDAD ???

    Un besazo desde EL TERRAO a mi compi del cole.
    (antes, niñas-compis... ahora, maestras-compis)

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