Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

martes, 2 de agosto de 2011

Por vocación





     Estamos a mitad de verano. Pero soy incapaz de desvincularme del todo de pensamientos relacionados con las clases, proyectos con los alumnos, innovaciones para mis sesiones de Educación Física...Me gusta disponer de mi tiempo sin encorsetarlo con horarios establecidos, pero echo de menos a mis alumnos (bueno, a algunos en especial...)

     Rodearme de mis alumnos me inyecta vitalidad, libera impulsos maniatados, arranca sonrisas en el espejo de sus ojos, saca de su escondrijo mi alma de artista, alimenta mi autoestima con halagos inmerecidos aunque sinceros…

     Sigo teniendo la sensación de ser novata, de quedarme siempre algo en el tintero, de precisar tomar más lecciones para poder impartirlas. Leí en alguna parte que si un médico, un abogado o un dentista tuvieran esperando a la vez a 30 personas, cada una con sus necesidades, incluso algunas en contra de su voluntad, y aún así tuviesen que atenderlos con esmero, durante 9 meses seguidos, se formarían una mediana idea de lo que es el trabajo de un maestro de escuela.


     Me sale del corazón decir "GRACIAS" a los alumnos que, adultos ya, me saludan cariñosamente al verme por la calle, en una tienda o en sus lugares de trabajo. A mis actuales alumnos, que me enseñan, entre otras importantes cuestiones, a bailar el waka-waka o el baile que esté de moda. Y a los alumnos  por venir, que guardan, sin saberlo siquiera, tantos versos en su inocente sonrisa.

     Pronto llegarán las mañanas  gozando de un tibio clima septembrino, que traerán de la mano un nuevo curso escolar, con sus carreras, su hervidero a la puerta de cada centro, su ilusión, su miedo a lo desconocido, sus retos, sus éxitos y sus fracasos.

    Y ahí estaré también yo, como tantos y tantos compañeros de profesión, sacando fuerzas para afrontar la travesía de un nuevo y duro curso. Pero cuando un niño te sonríe y te dice sin malicia, en un tono melifluo: “Seño, qué guapa vienes hoy”, ya sólo cavilas la manera  de poner alas en sus pies para que vuele  tras sus sueños.




                              CONFESIÓN


Hoy os voy a confesar que tengo un gran privilegio:
yo me dedico a enseñar en un veterano colegio
construído años ha con unos muros muy regios.

Pululan por sus pasillos alumnos muy empollones,
pasotas y divertidos, algunos muy comodones,
simpáticos, cariñosos, tímidos y retraídos,
altos, bajos, guapos, feos,
gordos, flacos, distraídos,
responsables, respondones, hostiles e hiperactivos.

Todos están en las listas, todos están admitidos,
a todos hay que educar, es un trabajo exhaustivo.

Pasan días y semanas entre cálculo mental,
fracciones y redacciones, recreos para jugar,
campeonatos deportivos, tocar la flauta, pintar,
y al acabar las tareas un ratito a chatear.

Y para ellos, ¿qué soy?
Maestra, amiga, enfermera,
el colmo de sus desdichas,
quien le presta las tijeras,
la que escucha sus temores,
la que espera y desespera,
y la que los ve crecer
como si fueran palmeras.

Nosotros les damos alas, lecciones para volar,
y ellos consiguen metas difíciles de alcanzar.
Qué inmensa satisfacción, con el pasar de los años,
da encontrarlos en acción, ejerciendo profesión
con solvencia y vocación
en infinidad de campos.

Estas emotivas líneas -que quisieran ser poesía-
se las dedico a mis niños de mundos de fantasía.

Olor a tierra mojada,
la luna llena encendida,
nubes blancas de algodón,
lágrimas escondidas,
escalera de color...

Sin sus risas, su calor,
mi alma estaría perdida
y frío mi corazón.


                              KISSES...



lunes, 1 de agosto de 2011

Mis manos

 
     Cuando el sol ha dejado de hacer estragos con los rayos ultravioleta en la piel de los pobres mortales, despidiéndose parsimoniosamente por el horizonte, he salido a arrancar malas hierbas de la parte posterior de mi parcela. Están blandas como la mantequilla, y más secas que la mojama, así que para arrancarlas he utilizado simplemente mis manos desnudas. Ahora me doy cuenta de los arañazos que me he hecho, me pican, están ásperas y doloridas, pero soy así de bruta, más del campo que San Isidro. Rara vez uso guantes para tareas domésticas, y así me lucen luego las manos. Ni en su época de mayor esplendor fueron delicadas, y en la actualidad hay que añadir, al destrozo de los años, las oscuras manchitas típicas, consecuencia de los defectos de la producción de melanina, que le dan un aspecto que delata su deterioro por falta de cuidados, -llegados a este punto necesitan cuidados intensivos- e indudablemente por la edad.

     Pero opino que las manos no tienen como objetivo supremo lucir impecables. Soy una mujer eminentemente práctica, y yo las quiero para trabajar, para acariciar, para enfatizar mis palabras con sus movimientos, para transmitir a través de la danza, para tocar la guitarra, para aferrar a los que quiero, para infundir confianza, para dar...


     Exactamente igual que el pecho. Mujeres de mi entorno más cercano no quisieron amamantar a sus hijos para no estropear lo que ellas consideraban la joya de la corona. Yo he criado al pecho a mis tres hijos, y aunque no puedo decir que vaya a ganar ningún concurso de camisetas mojadas, puedo asegurar que las que privaron a sus hijos de lo mejor que podían darle, tampoco. Y es que hay que ser prácticos en la vida, en cada momento tenemos asignada una función a la que debemos responder, para no alterar el orden establecido por las leyes naturales. 



     También es verdad que hay personas a las que se le ponen las cosas difíciles, por ejemplo para dormir, para disfrutar del sexo, o para regular su flora intestinal. Tengo la suerte de no haber sufrido nunca de insomnio, frigidez o estreñimiento. Pero, ¡basta ya!, que me enrollo como una persiana, y me voy del coro al caño...



     El tema eran mis ajadas manos, y ya me retiro para embadurnarlas de crema hidratante,a ver si las enmiendo un poco.



              FELICES SUEÑOS A TODOS...

domingo, 31 de julio de 2011

Don Diablo

  
     Si no recuerdo mal, esta foto fue tomada en 1.980, durante la feria de septiembre de Montijo, en una fiesta de disfraces que nuestra pandilla se sacó de la manga, a la que han seguido muchas otras con distintos fundamentos, pero con un denominador común: el argumento erótico-festivo. 

     Medio centenar de jóvenes en un local alquilado en exclusiva para el evento, con disfraces unos ingeniosos, otros divertidos, para salir del paso, muy currados, favorecedores, horripilantes, cómodos, aparatosos, caros, económicos..., que de todo tiene que haber en la viña del Señor. Fue un éxito rotundo, cuando aún los Carnavales no habían entrado en la época dorada que todavía seguimos disfrutando.

     Yo no me compliqué mucho la vida, pero el disfraz de Mane era una obra de arte. Lo cortaron y cosieron entre su madre y sus tías, y él puso la nota de ingeniería colocándole luces en los cuernos, la punta del rabo -con perdón- y las puntas del tridente. Llamaba la atención semejante diablo larguirucho, flacucho, desgarbado, embutido literalmente en aquella malla roja.

     El maquillaje corrió a cargo de sus hermanas, y yo puse el soponcio cuando lo vi de esa guisa. 

      Era la época dorada de Miguel Bosé, y uno de sus temas más famoso era, precisamente, Don Diablo.

   
       Ainsss...cómo me gusta todo lo que hace Miguel Bosé, aunque me lo reprochen mi marido y mis hijos, aunque tenga más de cincuenta años...en fin...(suspiros)


          Que soñéis con los...diablitos...jajaja...

jueves, 28 de julio de 2011

Viagem do noivos





     Cuando Mane y yo nos casamos no era como ahora, que preparan los novios su viaje al Caribe, a las Seychelles o a las islas Fidji a priori. Nosotros esperamos a contar el dinero que nos regalaron en el banquete, hicimos nuestros números, nos echamos cincuenta mil pesetas al bolsillo, y cogimos el coche en dirección al Algarve portugués, hasta que se nos acabó el presupuesto.

     Así, a lo loco, sin reservar hoteles ni nada. A la aventura, ¡qué romántico!

  
     La primera escala en La Antilla, ¡qué raro!, ¿verdad? Desde allí, carretera y manta por el litoral y primera discusión: yo casi me salgo de la Península Ibérica, y Mane se enfadó, volvió al principio y me convenció para tomárnoslo con más calma. Entre pitos y flautas, reventón de una rueda del Citroen GS...

 
                            De Vila Real de Santo Antonio a Montegordo...

 
                                                          Vila Moura...


   
                                                  Praia da Rocha...

 
                          A todo esto ya era jueves, casaditos desde el sábado...

  
                                                Praia de Dona Ana...

  
     También Faro, Praia da Baláia...y cuando de las cincuenta mil pesetas quedaba solo para volver, media vuelta. Al pueblo, a pedir asilo en casa de mis padres durante el fin de semana.

   
                                Una semanita escasa nos duró el turismo.

  
          Y no estamos traumatizados ni nada que se le parezca. Hemos viajado después.


Y colorín, colorado...

               el cuento de mi viagem do noivos se ha terminado.

martes, 26 de julio de 2011

Réquiem por los manuscritos.

  
      Me considero una plañidera en el funeral por los textos escritos a mano. Desde el descubrimiento de la imprenta por Gutenberg, pasando por las Olivetti, y terminando con la electrónica, escribir a mano ya es historia. Y con ello, se acabaron los estudios grafológicos que daban pistas sobre los estados del alma y del cuerpo, sobre la sinceridad o falsedad de las palabras escritas, sobre el carácter tenaz o indolente del escribiente.


     Particularmente, siempre me ha gustado escribir a mano, y fui la primera sorprendida al cambiar mi rutina y subirme al tren de la informática. Al principio, todos mis escritos los plasmaba en papel para después pasarlos al ordenador, hasta que asumí que hacía un trabajo en balde, un esfuerzo inútil.

     Siempre escuché decir lo bonita que es mi letra, pero muchos de mis conocidos actuales nunca tendrán la ocasión de analizarla grafológicamente.

                                           Cosas del progreso...

                                                                          

El tiempo y la muerte


       Nadie debería perder el tiempo. No tenemos tiempo para todo. La muerte es la que le da el valor, porque al final de nuestro tiempo nos espera, paciente, la muerte: lo liquida, lo extermina, lo clausura, nos lo roba.

    
     El tiempo es una calle cortada, sin posibilidad de desandar el camino, de reiniciarlo. El tiempo es la herencia única de la que disponemos para ir dilapidando a lo largo de nuestra vida, hasta que la muerte nos obliga a rendirle cuentas, a firmar el finiquito.

     El tiempo es la cuenta atrás hasta la muerte. Y la muerte es el final, el the end, el off. El agujero negro, la nada, el olvido.

  
Este es mi tiempo y quiero

rentabilizarlo, administrarlo, estirarlo, 

mejorarlo. Llenarlo de caras amables, 

de días de sol, de caricias, de regalos.

Alfombrar su camino de pétalos de rosa, 

adornar sus orillas de antorchas perfumadas,

instalar altavoces con ecos de amistad,

enmarcar su horizonte con un arcoíris,

y regar su camino con agua de miel.

Que la muerte 

me reciba con un dulce abrazo.



          No os entristezcáis, solo os quiero invitar a la reflexión.

                                              Besitos.

miércoles, 20 de julio de 2011

A mis lectores americanos

   
        Maribelandia está a punto de celebrar las ¡4.000 visitas! 

     Me embarqué en esta aventura en la primera quincena de enero, sin tener una idea clara de la función que iba a darle al blog. Al principio publicaba mis cuentos, mis poesías; más tarde fui incluyendo mis actividades, mis ilusiones, mis expectativas; y cada vez más dedico mis entradas a describir mis estados de ánimo, como si se tratase de un diario, cuya llave tiré al fondo del mar, para que estando abierto todo el mundo tuviera acceso a mis emociones, a mis temores, a mis amores y afectos. Es como si el blog hubiera cobrado vida propia sin que yo tuviese que intervenir, más que como escribiente.


     Y hay un motor que me empuja cada día a publicar algo nuevo: vuestras visitas. Supone para mí un incentivo revisar los datos estadísticos, y comprobar que tengo lectores en Estados Unidos, en México, en Panamá, Guatemala, Honduras, Venezuela, Colombia, Perú, Chile, Argentina, Ecuador, Uruguay...mis amigos hispanoparlantes, mis hermanos blogueros. No salgo de mi asombro, y estoy encantada. Me gustaría convocar una fiesta para conoceros, aunque bien sé que esa ilusión es inviable. Os animo a dejar comentarios, como constancia de vuestra existencia.

     He de decir que también leen mis escritos desde Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Estonia, y algunos otros países europeos. Pero lo más increíble son las numerosas visitas de ...¡SINGAPUR!

     A TODOS sin excepción, mil gracias, porque dáis sentido a esta humilde bloguera novata.

                            ¡Nos vemos!