Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Un pequeño planeta

     
     He aquí el primer poemario que escribí hace algunos años, y que he ido publicando  desde que inauguré el blog. Algunas de estas poesías, que tienen el mayor número de visitas de todas las entradas, las siguen leyendo sobre todo desde países latinoamericanos. 

     Este es mi regalo de Navidad para esos fieles y apreciados adeptos. 


Un gran abrazo virtual para todos, con mi afecto y mi agradecimiento por estar ahí.











                                 CLIC

viernes, 23 de diciembre de 2011

Para TODOS

     
     La Navidad es una marea que te arrastra como un tsunami. Hay que comer, hay que regalar, hay que comer, hay que felicitar, hay que comer, hay que ser feliz, hay que comer, hay que beber, hay que comer, hay que reunirse, hay que comer, hay que comprar, hay que comer, hay que vestirse de fiesta...y también hay que comer. ¡Ay, mon dieu! Sin obviar las celebraciones religiosas preceptivas para los católicos, apostólicos, romanos, fervientes cristianos practicantes, gente de buenas costumbres que viven la Navidad como Dios y la Santa Madre Iglesia mandan.
Ejem.
 
     Yo, que he mamado todos estos valores desde mi niñez, los acepto y asumo hasta donde mi abultada edad y mis crecientes interrogantes me lo permiten.

      Desde que entré a formar parte del Consejo de Ancianos, me permito algunas licencias. Como manifestar mi repulsa por estas frívolas e hipócritas fiestas. Porque los Carnavales, verbi gracia, son pura frivolidad, pero a nadie puede inducirle a engaño. Pero el manido"espíritu de la Navidad" está bien para un cuento o una película lacrimógena, pero no da mucho más de sí. Es cierto que existen indicios de solidaridad, cogida con alfileres, de empatía con los desfavorecidos, pero también el resto del año. Lo que pasa es que algunos aprovechan ciertas campañas solidarias para limpiar sus conciencias, mientras cometen pecado de gula, y otros incluso más inconfesables y políticamente menos correctos.



     Aún con todo, deseo que seáis moderadamente felices, a finales de diciembre y a mediados de agosto, que lo cortés no quita lo caliente, quiero decir, valiente. Y como estudié y trabajo en un colegio de monjas, os dejo este tradicional mensaje navideño en forma de acróstico.

Felices caminan siguiendo una estrella,

Entonando himnos y canciones tiernas,

Los pastores buenos, las pastoras buenas,

Ignorando aún que una Virgen bella

Zalamea a un niño envueltito en telas.


Nunca imaginaron tan mágica escena.

A adorarlo llegan de pueblos y aldeas.

Vienen hasta reyes, pajes y camellas.

Incienso le traen, con mirra y con oro.

Dicen que le ofrecen  divinos tesoros

Al Hijo de Dios que, desde un pesebre,

Despacha el milagro ingenuo y alegre.



















TRISTE







                                                        TRISTE

     Hoy todo era preludio de felicidad desde primeras horas de la mañana, pero yo estoy triste.


     El sorteo de la lotería ha tocado con la varita mágica las vidas de unos pocos, pero hay otras varas menos idílicas, menos de cuento de hadas, que también han tocado las vidas de otros cuantos, y por eso hoy estoy triste.


     Huele a chocolate con churros en los colegios para despedir obligaciones, huele a vacaciones en la calle, huele a turrón en las casas, pero yo estoy triste.


     Los regalos y presentes campan a sus anchas por el espacio urbano, las luces de colores iluminan la esperanza de los crédulos, pero yo estoy muy triste.


     Dicen que Dios va a venir a nuestras vidas con forma de niño, pero yo sé de otro niño que no estará invitado a la fiesta, porque deambula perdido en un limbo que ya ni siquiera existe, de la mano inerte de su madre muerta, y eso hace que yo esté triste.


     La fe es el consuelo de los que creen para explicar los sucesos que no tienen explicación ni consuelo, y yo  no tengo fe, tengo frío en el alma, y estoy triste.


     Yo quiero saber qué argumentos me ofrece Dios para justificar la sinrazón de lo injustificable: que  una madre ilusionada no llegue a ver ni acariciar el rostro de su hijo engendrado con amor, que un niño sea castigado sin nacer antes de contraer el más mínimo pecado, que unos padres pasen el insufrible calvario de enterrar a su hija amada, que a un esposo enamorado se le desgarre su corazón por una irreversible despedida, que unos abuelos candidatos vean alejarse la dulce esperanza de escuchar la inocente risa de su nieto, que una mujer joven abandone su existencia terrenal para habitar el mundo de tinieblas del que nadie vuelve para traer noticias…

          Hoy estoy triste, por lo que pudo ser y jamás será. Hoy estoy muy triste.




miércoles, 21 de diciembre de 2011

Últimos sorbos




                                 Últimos sorbos


     Estamos apurando los últimos sorbos de la reserva de 2011, que ha salido avinagrada, y sin embargo carísima.
     A más de un presunto se le atragantarán las uvas, y algún otro mirará de reojo la espada de Damocles que apunta directamente a lo que resta de su dignidad, de su credibilidad y de su honorabilidad. 


     Otros, peor parados, ya no sufrirán más las inmisericordes consecuencias de la crisis, las del cambio climático, las de la violencia de género o la de los conflictos armados, porque el tsunami de las tragedias les arrastró, ahogándolos entre sus lodos, al País de Nunca Jamás. 


     Tal vez la historia parirá un 2012 rebosante de salud, menos llorón y con un pan debajo del brazo. Pero a nosotros nos hará pasar, con certeza, más de una mala noche. 


     No perdamos la esperanza de disfrutar también alguna satisfacción que compense nuestros desvelos. 


                                     Paz y Amor

martes, 20 de diciembre de 2011

WASHI


     Washi es la tormenta tropical que arrasó el sur de Filipinas, causando más de 900 muertos y otro tanto de personas desaparecidas, dejando a miles de personas sin hogar, agua ni electricidad, en un paisaje desolador invadido el domingo por el hedor de los cadáveres descompuestos.

     Washi llegó a las costas filipinas el viernes al anochecer. Las aguas barrieron aldeas enteras y destruyeron rutas y puentes, según testigos. "Las regiones afectadas son tan extensas que las búsquedas no pudieron cubrir toda la zona. Muchas casas fueron arrastradas por las aguas, lo que significa que los cuerpos (de los habitantes) también fueron desplazados", declaró el domingo a la AFP Gwen Pang, secretaria general de esta organización caritativa.


      El último balance de la agencia nacional de desastres es de 957 muertos y 49 desaparecidos. La mayoría de las víctimas se ha registrado en las ciudades de Cagayan de Oro e Iligan, en la región de Mindanao.
  Las autoridades competentes han prometido tomar las medidas necesarias para evitar otra tragedia de estas magnitudes.
   Según la agencia de desastres, más de 338.000 personas se han visto afectadas en trece provincias, 43.000 de las cuales continúan en centros de evacuación. Aparte, más de 10.000 casas resultaron dañadas, de las cuales una tercera parte han quedado totalmente arruinadas.
   El desastre también ha afectado a numerosos colegios, carreteras y puentes y las autoridades de Cagayan de Oro e Iligan están intentando impedir la propagación de epidemias en los abarrotados centros de evacuación y han empezado a excavar tumbas para enterrar los cadáveres.

      
     Me pregunto el motivo por el que la prensa no ha destacado esta trágica noticia en titulares, con tan desolador balance en vidas humanas y consecuencias materiales difíciles de superar. Llegué, incluso a dudar el domingo que el desastre se hubiera producido, por la ausencia de noticias destacadas al respecto. Ayer lunes, al final de una página por mitad del periódico, camuflada entre otras noticias breves, conseguí enterarme de las últimas estadísticas.


     Tengo la sensación de estarnos inmunizando ante las desgracias ajenas, por la cantidad de sucesos ¿naturales? que últimamente están acaeciendo por todo el globo terráqueo.  
  
     
     Puede que algún día no muy lejano, tal vez en este 2012 que se anuncia, nos toque a nosotros más de cerca, y comprendamos entonces el dolor de la indiferencia en nuestra piel. 



     "Cuando las barbas de tu vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar"



                            SAYONARA

domingo, 18 de diciembre de 2011

Cuando sea mayor





     Cuando yo era pequeña me insistían mis padres y maestros en la necesidad de esforzarme y estudiar, para forjarme un porvenir que me permitiera ganarme la vida. Ese argumento ya no vale en los tiempos que corren: tenemos las listas de paro con mejores expedientes académicos universitarios de toda la historia. 

    ¿Para qué matarse a estudiar, si el futuro pinta más negro que tiznado? Lo mejor es no crecer, a ver si entre pitos y flautas se va aclarando el futuro laboral.

     Peter Pan for president.





                                 Cuando sea mayor

Yo, cuando sea mayor,

quiero ser niño de nuevo.

Quiero volver al colegio

y poder soñar despierto,

perseguir  mil  fantasías

en el patio de recreo.

Llevar mis cuentas al día,

con cifras de muchos ceros,

resolviendo mis problemas

con la ayuda de mis dedos.

Leyendo mil aventuras,

recorriendo el mundo entero,

conociendo personajes

surcando el mar en velero,

mirando absorto una mosca

que vuela directa al cielo.

Que todas mis pertenencias

quepan en un gran sombrero,

de donde salgan sonrisas,

amigos y algún conejo.

Con una mamá muy linda

y un papá muy lisonjero,

que te alfombren el camino

con caricias y te quieros.



Y al agonizar el día,

agotado del trasiego,

con una sabrosa cena

y un baño muy placentero,

bucear entre algodones,

abandonarme a Morfeo,

y entre nanas y oraciones

ser un niñito de nuevo.

                                                         


                   Soñad con los angelitos...
    

sábado, 17 de diciembre de 2011

Mi tocaya favorita

  
     Hoy hemos celebrado la jubilación de Maribel Romero. Hemos orado, hemos comido, le hemos hecho entrega de nuestros regalos, hemos llorado de emoción, hemos reído de alegría, hemos dedicado un rato a los recuerdos en imágenes, hemos dado un breve paseo por una larga vida de docente en nuestro querido colegio, y hemos vivido, en fin, una jornada preñada de emociones a flor de piel.


     Gracias por haber sido tan buena compañera. Somos afortunados de haber compartido contigo tantos años de trabajo, en los que has dado ejemplo de responsabilidad, de entrega, de vocación, de actitud positiva frente a las dificultades, de cariño verdadero.


      Ahora llega el momento de administrar el tiempo a tu antojo, sin condicionantes de horarios ni calendarios. Puedes organizar ese viaje a las antípodas con tu marido, que tanta ilusión te hace.


     Te deseo salud y vitalidad a raudales para llevar a cabo todo lo que anhelas. Te quiero un montón, y...¿quién no?




               CON EME DE MARIBEL.

Hoy quiero contar un cuento
con princesas de papel,
con duendecillos traviesos,
con grandes dosis de fe,
con vocación y paciencia
para enseñar a leer,
a sumar los corazones,
dar besos de diez en diez,
hacer turismo en los mapas,
a conversar en inglés,
a redactar mil historias
imposibles de creer,
a vivir mil aventuras,
y en el recreo correr
detrás de un sueño lejano
que no se deja coger.

Hoy quiero contar un cuento
con eme de Maribel,
con ese de señorita,
con el tacto de tu piel,
con el color de tu pelo,
con tu forma de querer,
con tu sincera sonrisa
y tu mirada de miel.

Hoy quiero contar un cuento,
escribirlo con pincel,
y perfumarte de cariño
de la cabeza a los pies.



Para mi querida tocaya y compañera Maribel Romero en su jubilación.
                                           16 de diciembre de 2011.