Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

martes, 18 de enero de 2011

Fiel a Bosé.

Mi marido y mis hijos me reprochan mi debilidad por Miguel, intacta desde mi adolescencia -y mira que ha llovido- Alegan que ni mi edad ni mis circunstancias son las propias para estas tonterías. Pero a mí me da lo mismo. Me vuelve loca, no lo puedo remediar. Ni quiero. Lo bueno de tener cierta edad es que dejas de tener la obligación de justificarte, según para qué cosas. Que llegar a "chica de oro" tiene sus ventajas...

                                http://www.youtube.com/watch?v=Yg9i0zH56VM

  Mirad este mensaje, por boca de Miguel Bosé, con cuidadito que no se os haga el culo cocacola. (suspiros...)

   Y para rematar, adjunto este poema de esta humilde menopáusica rebelde.

   Os quiero,

                 Maribel.


                 Lo que me reste de vida.


Quiero saborear lo que me reste de vida,
conocer otros mundos distintos al mío,
bucear entre océanos de libros,
quiero perderme en mi soledad jugando con mi abanico.

Quiero vivir sin prisa,
nutrir mi dignidad,
reparar los arañazos de mi orgullo,
sacar la cabeza del agua para respirar una gran bocanada de aire,
quiero que me sujetes para no tropezar,
que me acaricies con ternura,
que hundas tu voz en mi pelo.

Quiero vivir sin pausa,
romper las cadenas que me oprimen,
saltar como vallas las obligaciones,
dirigir mis pasos cada día por un camino diferente,
bailar sin descanso, reír con descaro,
mirar al cielo en la madrugada,
hablar con los desahuciados y escuchar mis pensamientos.

Quiero desatar las pasiones presas,
desbocar los impulsos, derrochar alegría,
contagiar entusiasmo, vestirme de energía,
repostar fuego en mi corazón y salir corriendo sin mirar atrás,
con los pies descalzos sobre la arena.


Quiero vivir con la valentía suficiente para cancelar proyectos,
cambiar lo previsible, arriesgar por lo imposible,
apostar por un sueño y escapar
de lo correcto dando un sonoro portazo.

Quiero escribir una estremecedora poesía,
con letras de terciopelo,
con música de violines,
de color rojo amapola,
que sepa a miel y canela,
que huela a tierra mojada.

Quiero emborronar un folio,
estrellar platos contra un muro infranqueable,
beberte a sorbos pequeños.

Lo que me resta de vida,
que es menos que la vida que he sumado.
Lo que me resta de vida,
que es menos que el tiempo vivido,
dividido en días grises y días de sol.
Lo que me resta de vida,
que es menos que las páginas de mi historia,
multiplicadas por las experiencias esculpidas en los pliegues de mi alma,
a golpe de martillo y cincel.

Todo eso quiero lo que me reste de vida.


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