Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

domingo, 8 de enero de 2012

La cola



     No está mal que abran las grandes superficies los domingos, así puedo adelantar tarea para mañana lunes, que estaré más liada con los horarios de trabajo, del gimnasio (que hay que mortificarse un poco después de tantos y tan festivos excesos), de las tareas domésticas, eso sin contar que estaré arrastrada bien pronto, mal acostumbrada tras estas jornadas vacacionales de sueño a pierna suelta y a deshora, lo que me hará lucir unas espléndidas ojeras que delatarán mi déficit de descanso. 


     A lo que iba, me voy a hacer vida social al Carrefour tan ricamente, y una vez terminada mi compra me pongo en la cola de la caja. Maldita sea mi estampa, que siempre me coloco en la cola más desesperante, en la que el  cajero procede de un contrato temporal y está cazado a lazo, y a la más mínima de cambio se frena en seco, tiene que llamar al encargado porque se le ha bloqueado el invento, y a los que estamos sufriendo la larga espera se nos pone cara de circunstancia, y no nos echamos a llorar porque está feo, viendo cómo la cola contigua va derrapando, pero ya…, qué vas a hacer, habrá que aguantarse, no sea que por cambiar encima nos salga el tiro por la culata, y cuando llegue a casa estén los congelados como una baba. 


                   Quién me mandará a mí ser tan precavida, por Tutatis.


sábado, 7 de enero de 2012

Laspepastodascompis

 
       Han pasado más de diez años desde nuestro reencuentro. Fue en el 2001 cuando celebramos las bodas de plata desde nuestra salida del colegio, y desde entonces nos hemos puesto de acuerdo un par de veces al año para irnos a comer o a tomar un café juntas. 


     Las Navidades del  año pasado tuvimos nuestra cita, con regalo de la amiga invisible incluído, y lo hicimos por vez primera sin nuestra querida compañera Mari Carmen, fallecida inesperadamente un mes y medio antes, y cuyo recuerdo nos acompañó toda la tarde en nuestras conversaciones.

 
     El pasado miércoles, aprovechando la visita de Elisa, que vive en Alicante, quedamos para merendar y para intercambiar un regalito. Fuimos cinco, porque muchas tenían justificados impedimentos, pero lo pasamos bien intentando ponernos al día sobre nuestra vida, nuestros proyectos, nuestras preocupaciones, y por supuesto con el recuerdo de nuestra querida Mari Carmen bien presente.


  Es loable el esfuerzo que hemos hecho por mantenernos unidas con el paso de los años, pocas promociones han conseguido prolongar sus convivencias en el tiempo como nosotras, conseguir que permanezca encendida la mecha del compañerismo, y congelar el calendario en el mismo momento en que nos reunimos, como si fuésemos niñas de nuevo, con risas frescas y ánimos renovados, sintiendo el apoyo emocional de este extraordinario grupo que cada temporada se busca con más empeño e ilusión.





    Todas a una, para lo bueno y para lo menos bueno. Todo el tiempo que podamos, como una piña.




        Que en nosotras permanezca para siempre la niña que fuimos antaño.

viernes, 6 de enero de 2012

Carta a los Reyes Magos


                                        Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

     Este año me he portado muy bien, así que confío que mis peticiones sean perfectamente atendidas.  Sin más preámbulos, paso a detallar mi lista, henchida de emoción y de impaciencia, a partes iguales, a la espera de recibir tan anhelados presentes.  


366 días de felicidad moderada, compartida con los que quiero.

Un empleo por un año para todos los que han estado a la espera en los últimos tiempos.

Cuatro abrazos sinceros y apretados diarios, mínimo, de la misma o de distintas personas queridas.

Sonrisas y palabras amables para decorar cada minuto de 2012.

Un titular de prensa, que anuncie en enero: “Se acabó definitivamente el hambre en el mundo”.

Una noticia para abrir los telediarios, en los primeros días del año: “Todos los conflictos bélicos están resueltos, las armas enterradas y las fronteras abiertas”.

Un jarabe instantáneo para los dolores del alma.

Una varita mágica para curar todos los males del cuerpo.

Un manantial universal de amor eterno.

Un aire puro que podamos respirar todos los seres vivos de la Tierra, y un cielo azul que nos inspire poesías.



     Sé que me olvido de algunas cosas, pero no quiero abusar más de vuestra bondad por este año.

     Esta noche me acostaré pronto, no sin antes comprobar que está servida y a la vista la bandeja con agua para los camellos, y la copita de licor y los polvorones para Sus Majestades.

     Espero haber escrito mi dirección con claridad, para no dar lugar a equívocos. No les entretengo más, que esta noche tienen Sus Majestades mucha tarea.

     Con toda mi ilusión y mi corazón de niña grande, un saludo afectuoso y agradecido de antemano de 

                                  Maribel.



jueves, 5 de enero de 2012

Bloggermanía


     No se puede negar que los blogueros han aumentado considerablemente su población en los últimos años. Sus escritos son públicos, y todo el que conozca el enlace tiene acceso a ellos, amén de otros que lo encuentran por pura casualidad. 
     Entiendo que el bloguero tiene un compromiso adquirido con el idioma, por respeto a los que leen sus palabras. Tienen el deber de mejorar en su labor, si no quieren caer en la desgracia de ser tachados como un “hoygan”. 
     Se acuñó hace años el apelativo “hoygan” en la red para denominar a aquellos que irrumpían en foros con una ortografía lamentable y una descarada escasez de modales. Podían  leerse  frases como: “Hoygan [en lugar de oigan], necesito alluda urjente con un problema en mi ordenador”.  
     Algunos blogs que he leído son una constante agresión al castellano, eso sin entrar a considerar su contenido. García Márquez, en una entrevista, afirmó: “lo 1º para escribir bien en internet es escribir bien”. Siempre ha existido gente que escribe mal, pero ahora se les ve más. La escuela tiene aspectos que subsanar en este sentido.
     Y algunos blogueros deberían pedir a los RRMM un manual de ortografía.


                                       Dulces sueños, followers...

miércoles, 4 de enero de 2012

Reciclando, que es gerundio

  
     Dice un refrán: "el que guarda, halla". Aunque también es verdad que para guardar hay que disponer de espacio.
     Yo soy de las que no tiran, le veo utilidad a todo. Y, como no podía ser de otra manera, he conservado el traje de novio de Mane desde 1.984, año en que nos casamos, hasta nuestros días, y en perfecto estado de revista. Tanto es así, que cuando mi hijo Lu me pidió opinión sobre qué ponerse en Nochevieja, me pareció buena idea desempolvar el traje de su padre, confeccionado a medida en la sastrería Velázquez, allá por la Prehistoria. 
     Clavadito, oye. Los dos muy estilizados, muy altos (aunque Lu no llega al 1,90 de Mane), y con estilo.

  
     Quién diría que entre una y otra foto median 27 años de nada... Aquí luce mi retoño con Carmen, que no es su novia, sino la de su hermano Enrique, pero todo se queda en familia.

     Y no veas el éxito del niño, con esa planta y ese glamour. El rey del mambo. Eso sin contar lo que me he ahorrado en modelito para tan efímera ocasión. 
     Y he reciclado, objetivo prioritario en los tiempos que corren.

                          ARRIVEDERCI

domingo, 1 de enero de 2012

Cuentinos para badila y brasero.

  
     Esta recopilación de cuentos que he ido escribiendo a salto de mata, desde hace unos años, está pensada para leerla en las cortas tardes de invierno, al abrigo de una falda de camilla, bajo la cual se esconde un brasero de picón, que de cuando en cuando hay que remover con la ayuda de una badila. Así es como yo creo que pueden disfrutarse más plenamente. 

     Esto me trae reminiscencias infantiles. La vida cuando yo era niña, tiempo ha, no se entendía sin esos ratos en los que , acobardados por el frío en las demás estancias de la casa, la familia se reunía alrededor de la mesa, cada uno desarrollando una tarea: tejer un jersey de punto, picar migas, pelar ajos para la matanza, o hacer los deberes para la escuela, mientras se escuchaba una novela en la radio, o el consultorio de la señorita Pepis.
     
     Y, cuando el picón se iba consumiendo, alguien reclamaba: "échale una firma al brasero...", que no era otra cosa que remover las brasas con la badila para que calentase más. 



     Otro agradable recuerdo es el gusto que daba ponerse la ropa interior, después de asearse, calentita tras haber descansado sobre la alambrera, que es esa especie de jaula que se ve en la foto, colocada sobre el brasero, cuya utilidad era multiusos y cuestión de imaginación el sacarle partido.

     Si la factura de la luz sigue subiendo, y los sueldos congelados, bajando o directamente desapareciendo, quizás volvamos a las antiguas costumbres para ajustarnos a nuestras posibilidades, que irán en picado, y quién sabe si tendremos que recurrir de nuevo a esta arcaica fórmula de calefacción. Ese será el momento de desempolvar mis cuentinos para leerlos en familia al calor del hogar.  

PINCHA EN EL SIGUIENTE ENLACE PARA LEER LOS CUENTOS:

https://docs.google.com/open?id=0B4_ROOKpScPdNzU5Y2RjMWYtOTYyMC00MTA2LTk2ZTMtNmIwNzVmOGM1ZDE5


                                     Besinos...


Día 1





     Estoy inmersa en una melancolía tan espesa como la niebla con la que inauguramos el nuevo año. Todo es quietud y silencio, los desmadres y excesos de la pasada noche han dado paso al triste escenario de calles fantasmagóricas, cubiertas por la bruma.



     He pasado revista por las habitaciones, haciendo recuento de mis hombres, y me falta uno. Tras unos minutos de incertidumbre, que se me han hecho eternos, he recibido un mensaje al móvil del benjamín de la casa: "estoy dormido, luego te llamo, guapa". He suspirado aliviada, alguien lo tiene recogido en su choza.



     Y aquí estoy, con una sensación de vacío, de incertidumbre, de apatía, que no me deja llevar a cabo mi actividad normal, o lo que es lo mismo, recoger, limpiar, cocinar, organizar...


         Estoy como Dinio: "confundía". Y no será por el alcohol.