Fáciles de hacer y, lo mejor, sin azúcar ni harina de trigo.
En un bol se mezclan 100 gramos de harina de almendra y 90 gramos de copos de avena, con una pizca de sal o un poco de levadura para repostería.
Trituraremos 100 gramos de dátiles deshuesados hasta obtener una pasta suave. Le añadimos un huevo; una cucharada de crema de cacahuetes (Nocilla o Nutella); un poco de extracto de vainilla y un chupito de anís (le da un regustillo exquisito). Si queda excesivamente espesa la mezcla, se le añade un poco de agua caliente hasta conseguir que esté en su punto y a nuestro gusto.
Se añade esa pasta a los ingredientes secos del bol, para integrar todos los ingredientes.
Se van formando bolitas con ayuda de dos cucharas y se van colocando en una bandeja forrada con papel de horno. Para dar forma a cada galleta, yo aplasto cada bolita con el culo de un vaso.
Con el horno precalentado a 180 grados, meteremos la bandeja con las galletas de doce a quince minutos.
Una vez transcurrido ese tiempo, se sacan y se dejan enfriar.
Yo las guardo envueltas en un paño.
Están riquísimas y son muy saciantes.
¡Bon apetit!


No hay comentarios:
Publicar un comentario