Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

jueves, 23 de agosto de 2018

Sin trampa ni cartón


              
Es bastante contradictorio que las fronteras de España estén abiertas para los que vienen de fuera, en un alarde de solidaridad que se nos va por momentos de las manos y supera las posibilidades reales de acogerlos, y nuestros jóvenes (esta generación que dicen es la mejor preparada de los últimos tiempos) se vean en la necesidad de buscarse un futuro lejos de su país que, después de dotarlos de recursos académicos, les da una palmadita en la espalda mientras les dice al oído: “venga, hijo, búscate la vida como y donde puedas, que aquí no te podemos ofrecer nada acorde con tus estudios ni con tus ambiciones laborales”. 

Tanto es así, que el mundo está salpicado de jóvenes profesionales españoles, unas veces ejerciendo de aquello con lo que soñaron, y otras muchas también, desafortunadamente, sirviendo copas con la excusa de aprender un idioma, mientras su expediente académico coge polvo en lo alto de un armario, o duerme el sueño de los olvidados en el más triste y sórdido rincón de un disco duro.
Unos y otros merecerían un espacio en el periódico que les homenajeara y diera a conocer, para hacer visible la realidad a la que se enfrentan. Algo así como: “Extremeños por el mundo”, aunque no suene especialmente original.

Me voy a permitir romper el hielo con una mujer cuya brillante trayectoria merece estas líneas. De Badajoz a Harvard casi en el anonimato. Una eminencia a la que voy a poner nombre y apellidos: María Jesús Jiménez Donaire.
Tuve la suerte de tenerla como alumna, así que puedo afirmar con rotundidad y conocimiento de causa que siempre la caracterizó su fuerza de voluntad, su amor propio y su constancia, valores que no son tendencia en los tiempos que corren, pero que deberían recuperar como un tesoro las nuevas generaciones en contraposición con la ley del mínimo esfuerzo, la indolencia y la inmediatez. 

María Jesús obtuvo el Premio a la Excelencia en ESO, que cursó en el Colegio Sagrada Familia FEC de Badajoz, al que siguió el Premio de Excelencia para estudiantes de Física en 2008, y el Premio a la Excelencia Estudiantil Sobresaliente, por la Comunidad de Madrid en 2011.

La Universidad de Extremadura le concedió en 2013 su Licenciatura en Física, avalada por 21 Matrículas de Honor, 11 Sobresalientes, 4 Notables y 1 Aprobado. Ese único y solitario aprobado supone la prueba evidente de que es humana, aun cuando estas notas denoten una superioridad propia de una inteligencia extraterrestre.

En estos años de intensa preparación obtuvo Beca de intercambio Séneca y de colaboración para estudiantes sobresalientes de pregrado (ambas del Gobierno de España), Beca de Excelencia para Maestría en Física Teórica en la Universidad Autónoma de Madrid, y Beca IMPRS-HD, otorgada a 3 estudiantes de 150 solicitantes.

Tuvo ocasión de formar parte de un equipo de investigación de pregrado en el CERN, en Ginebra (Suiza). Asimismo llevó a cabo otras dos investigaciones pregrado: en Badajoz, y en el Instituto Astrofísico de Canarias (Tenerife). En el Instituto Astrofísico de Andalucía (Granada) participó como colaboradora.

Terminó sus estudios de Maestría en Física Teórica en la Universidad Autónoma de Madrid, y ejerció como profesora asistente en la Universidad de Heildelberg (Alemania).

Fue allí, por tierras germánicas, donde cursó el Doctorado en Astronomía entre los años 2014-2017, con la calificación más alta: Magna Cum Laude. El título de su tesis fue: “Medio interestelar y formación estelar en galaxias cercanas”.

Ha firmado multitud de artículos científicos e impartido charlas, maneja cinco idiomas y sus competencias científicas específicas son incontables.
Actualmente disfruta una Beca SMA, al tiempo que forma parte de un equipo de investigación en el Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica.

Y todo este historial en sus 27 bien aprovechados añitos, sin trampa ni cartón, no como otros que se atribuyen másteres de boquilla imposibles de acreditar.
María Jesús es un orgullo para su familia, para el colegio en el que pasó su etapa de escolaridad, para su Universidad Extremeña y para su Badajoz natal. Y debería ser un modelo para otros jóvenes, un referente, un espejo en el que pudieran mirarse aquellos que aspiran a algo más que conformarse con lo fácil, con lo cómodo, con lo rápido. 

Es incuestionable que España tiene que apostar por los suyos, no dejarles escapar por no poder ofrecerles garantías para labrarse un futuro, que es también el futuro de este país que tantos palos de ciego está dando últimamente a base de criterios improvisados por el mandamás de turno. 









3 comentarios:

  1. Más que merecido homenaje el que le haces a MªJesús.
    Envidia me dais las dos: ella, por ser como es, y tú, por saber contarlo.

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  2. Un extracto de este escrito ha sido publicado en el diario HOY el domingo 26 de agosto de 2018.

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