Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

lunes, 15 de abril de 2019

Tras el trece



Mercurio por testigo

Cae, como un lejano retazo de historia, 
esa lágrima de carbón que escribe tu nombre, 
que huye acobardado en el revés de lo cierto. 
Esparzo sobre el blanco lienzo
la tinta de la traición que enfanga mi tristeza,
que explota en el mismo corazón de mi poema,
desafinando mis versos,
jirones de emoción descerrajada. 

Ya no pasearemos de la mano
por el mar de los sueños,
ni nos leeremos los labios
en la penumbra del silencio compartido. 
Descansaré en la ignorancia,
creeré mis propias mentiras,
desapareceré sumisamente 
arrastrada por la corriente de la rutina. 

Puede que me ahogue en ese río de besos que 
guardé en la esquina del tiempo, 
con Mercurio por testigo. 
Abrigaré la esperanza de izar algún día 
la bandera del amor en la cúspide de esa torre
que perdió su verticalidad, a punto de convertirse,
como tus caricias, 
en escombros de papel.   

Quisiera convertir en luz tu alma de escarcha. 

Busco la palabra precisa que te defina, 
escarbando la tierra que abono en la 
plaza de mi soledad, 
y solo consigo emborronar
tus renglones torcidos de desengaño.  



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