Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

lunes, 5 de julio de 2021

¡Se acabó...!


Tengo una extraña sensación de vacío, de silencio, de quietud... Mis pasos son lentos, mis movimientos ralentizados, y en mi cabeza los pensamientos se ordenan sin atropellarse.

Hoy es lunes, pero no tengo que salir deprisa de casa, sortear el tráfico, buscar aparcamiento, llegar sin aliento a la clase después de subir tres plantas por las escaleras. Hoy el colegio ya está vacío de niños, de filas militarizadas, de sonrisas ocultas. Estoy de vacaciones, estamos de vacaciones. 

Era impensable en septiembre del año pasado que terminaríamos el curso de manera presencial, en aquellos días en los que nos colocaron en primera línea de batalla, armados única y exclusivamente con nuestra voz, nuestras muestras de cariño y nuestros mensajes motivadores. El camino no ha sido fácil, pero hemos llegado todos a la meta.

Tuve claro que quería terminar el curso con aire de fiesta, celebrando nuestra tradicional gala con las coreografías que los alumnos siempre preparan en las clases de Educación Física, aunque lucieran mascarillas y no pudiesen ejecutar ejercicios de estrecho contacto físico.

 

 

Y así lo hicimos: todos los cursos de Infantil y Primaria sentados en el patio, en sus filas correspondientes, a primera hora de la mañana, asistiendo al espectáculo de baile de niños de 3º, 4º, 5º y 6º. Al aire libre, con la fresquita. 

 

 

Terminó la fiesta dedicando un gran aplauso a todos los niños por parte de todos los profesores, por su ejemplar comportamiento y actitud este curso tan extraño, que ha puesto a prueba su capacidad de adaptación a tantas dificultades y situaciones excepcionales y desagradables.

 


 

Conservo la esperanza de que el curso próximo sea más parecido a nuestra antigua normalidad, pero habrá que esperar acontecimientos a lo largo y ancho de este verano.

 Crucemos los dedos.

 




Un gran aplauso para todos los que hemos hecho posible esta hazaña, los retos son lo nuestro. 

 


 

                           ¡Feliz verano!


domingo, 4 de julio de 2021

Garrovillas de Alconétar (junio 2021).

 

Fue un gran acierto decidir la visita de fin de semana a este precioso pueblo cacereño. Si ya nos pareció maravilloso a medida que íbamos haciendo acopio de información para planificar el viaje, in situ nos fascinó: por su plaza porticada, por sus iglesias, por las ruinas de su convento franciscano, por su Corrala, por su Hospedería (en la que nos alojamos), por la amabilidad de sus habitantes, por sus casas, por su historia viva...











Nos sorprendió disponer durante dos horas de una guía exclusivamente para nosotros, que nos recorrió los lugares más emblemáticos de la villa, dando todo tipo de explicaciones históricas.




Por sugerencia de una amiga fuimos también a Pedroso de Acim, para ver el Monasterio El Palancar, fundado por el monje San Pedro de Alcántara, cuya celda era tan pequeña que le obligaba a dormir sentado, con la cabeza apoyada en un madero. Comimos en el restaurante del mismo nombre, con unas vistas espectaculares de la Sierra de Cañaveral.






Paramos en el embalse de Alcántara para ver la torre del homenaje del castillo de Floripes (o Rocafrida), sumergida en el agua, aunque asoma un poco su parte superior.

 Dos días bien aprovechados para conocer uno de los muchos destinos que tenemos en lista de espera, dentro de nuestra fascinante comunidad. Más adelante, más...





jueves, 1 de julio de 2021

Mágico hechizo

 


Tu voz juega en mi aliento con alas de mariposa.

Se enrosca y se desenrosca, se alza y desciende,

se posa de repente en mi alma decorosa.

Flota sobre mi alegría, pero también sobre

mi tristeza (que aflora desvalida); arropa

mi soledad y ampara mis flaquezas; me adula,

me reprocha; sujeta el filo de mis rarezas.

Trenza con devoción pensamientos casquivanos,

me colma de besos en las madrugadas frías,

y canta una nana bajo la atenta mirada

de la luna en la cálida noche de verano.

Brota tu voz, desde lo hondo del universo,

cubre mi alma desnuda, siluetea los ecos

de mi corazón roto. Tus palabras son versos,

se expanden y concentran cual danza de estorninos,

negrean y se alejan en cielo azul divino.

Tu voz recorre rauda senderos de mis sueños,

consigue ensortijarlos mientras van floreciendo.

Y vulnerable caigo en tu mágico hechizo,

cual flecha en la diana, cual fuego en el granizo.