Este es mi espacio, mi pequeña parcela de libertad, mi válvula de escape, mi cofre de sentimientos, mi retiro, mi confesionario, el escondite de mis rebeliones, el escaparate de mi alma.

jueves, 14 de agosto de 2014

Madrugada

                         
                                                      Madrugada

Que la madrugada llame
a la puerta de mis sueños,
con un hilillo de luz,
y me encuentre arropada
entre mullidos abrazos de seda
y recién duchada
por una fina lluvia de besos.




Sin escapatoria





La factura de la luz es un galimatías que no hay quien entienda. Está diseñada precisamente con esa idea: disuadirnos de intentar economizar en el gasto, porque  cada hora de cada día tiene un precio distinto del anterior y del siguiente, para que no le cojamos el truco. Y si optas por energías alternativas, como la solar, ya te caíste con todo el equipo, porque has de saber que el autoconsumo de energía solar está privatizado en España por decreto, para que de una u otra forma, entres por el aro y pagues, sí o sí. 


Hace tiempo el gasoil era más barato que la gasolina, y muchos compraban su vehículo pensando ahorrar en el combustible. Cuando esa circunstancia empezó a notarse en la caja de los beneficios, el precio del gasoil se igualó prácticamente al de la gasolina. 



Con la subida astronómica de las cajetillas de tabaco, muchos adictos se han pasado al cigarro de liar, que de pronto ha ido incrementando su precio en progresión geométrica. 



Da igual por donde quieras escaparte: serás perseguido, capturado y hundido. Ahora que tanta gente camina al aire libre para hacer un ejercicio físico barato y saludable, me temo que se inventarán un impuesto por desgaste del asfaltado de las calles o por el consumo del oxígeno al respirar. Al tiempo.


miércoles, 6 de agosto de 2014

Mariposas de colores

                                           
 I
El mar pespuntea la playa con cada ola.
Largos silencios zurcen
las cuchilladas del corazón y
un velo de azules difumina una mirada
en blanco y negro.
La brisa alborota el cabello
y juega a avivar la llama del hastío.
Los párpados arrían sus pestañas,
cual bandera al viento,
pero una luz cegadora
se cuela furtiva en las retinas.
Quema el sol los sinsabores
y barre el mar las cenizas.


II
El mundo va dando tumbos,
mientras cada marea entona
su dulce melodía del olvido,
de melancolía de horas
suspendidas en soplos de dioses,
de besos con sabor a sal,
de aliento de efímeros versos
escritos en la arena,
de argentados reflejos de luna.


III
Mariposas de colores irrumpen
en los días color sepia,
haciendo cosquillas a una lánguida tristeza.






Perfecta (relato)






Tirada en el sofá, con la mirada perdida, el gesto sin expresión, y callada. Lleva largo rato así, mientras los demás van y vienen, charlan, cenan y se ríen, pero a nadie parece llamarle la atención su pasiva y distante actitud.
Al cabo de un tiempo, vacío para ella, se acerca su marido:
-¿Te pasa algo...?
-Nada. Quiero ser perfecta.
Lejos de provocarle curiosidad, se retira a lo suyo sin más averiguaciones, y se sienta frente al televisor, teniendo en la mesita su portátil en primer plano. Asegura que la televisión no le interesa, que es solo música de fondo, pero lo cierto es que se ríe y le habla, le replica como una vieja, cada vez que se lo pide el cuerpo.
Ella sigue inmóvil, como una figura del museo de cera, pero ésta ni siquiera se le parece. Es como un cuerpo desgajado del suyo, un clon con defecto de fabricación. 
Rebobina el motivo de su pasividad y su silencio. Demasiadas veces la mandan callar, ahogan sus espontáneos impulsos por contar lo que siente, lo que opina, lo que sabe o lo que quiere saber. Pero más tarde, pasado el inoportuno momento de abrir la boca, ya nadie de los suyos recuerda que iba a decir algo y abortaron el intento. Y ella se traga como puede el tapón que le han encajado en la boca, una y otra vez, una y otra vez.
A veces bromean entre ellos comentando que la mujer perfecta es muda, y pretenden elevar su teoría al nivel de un chiste, y de hecho se lo creen. Creen que una mujer de verdad tiene que ser muda para que un hombre de verdad pueda empezar a considerarla perfecta.
Y ella quiere ser perfecta para su familia de varones. Solo le falta eso, ser muda: no interrumpir mientras dan los resúmenes de la jornada liguera, no descentrarlos cuando están "trabajando", con el ordenador o con el móvil, no distraerlos cuando van con prisa... 
Muda, de las que no hablan, de las de toda la vida, porque es perfecta en todo lo demás: ordena, barre, friega, compra, cocina, sirve, lava, tiende, dobla, plancha, guarda, cose, lo encuentra todo, recicla y tira la basura , está pendiente de todas las fechas a recordar, pone su coche a disposición de quien lo necesite, paga las facturas, hace el amor mientras duerme, abatida más por la falta de sueño que necesitada de sexo, acude cada día a su trabajo, trae su sueldo a casa... Pero le falta ser muda.
Es cuestión de voluntad, hay que conseguirlo. Todos se alegrarán.

La encontraron sin vida en el sótano. El escape de gas hizo que se desmayara. Ninguno de sus hombres la echó de menos hasta que se acabó en la despensa la leche para el desayuno y no quedaba loza limpia en ninguno de los muebles de cocina.



viernes, 1 de agosto de 2014

Ya llegará septiembre


Agosto, inicio de vacaciones para muchos trabajadores españoles. Peregrinación de coches por las carreteras, en procesión en algunos focos, solo falta el santo al que ir rezando. 


Es tiempo de huir hacia adelante de todo aquello que nos ocupa y preocupa, es el momento de saborear cada minuto sin que ninguna alarma nos altere, sin que ningún jefe nos increpe, sin que ninguna obligación nos impida ver pasar las horas muertas. 

Practicaremos la procrastinación en los asuntos que requieran nuestra solidaridad o nuestra vena reivindicativa: retrasaremos hasta el otoño las acciones de protesta social, miraremos de perfil las imágenes que las televisiones retransmitan desde Gaza, Libia, Ucrania, Siria…, haremos oídos sordos a las epidemias de ébola, de sida, de cáncer…, ignoraremos cada nuevo caso de corrupción “made in Spain”, porque solo estaremos disponibles para perdernos en largos paseos, eternizarnos en el chiringuito, remojar las ideas en agua dulce o salada, echar siestas de antología y tomar copichuelas en medio de una distendida charla hasta altas horas de la madrugada. 


Pasado este periodo de autoexclusión de la vida cruda y auténtica, buscará su hueco el sentimiento de culpa escondido, aniquilando la procrastinación activa, y retomar todo aquello voluntariamente postergado para poder disfrutar en plenitud unos cuantos días de descanso, un sueño hecho realidad, una temporal satisfacción para un cuerpo injustamente castigado el resto del año. 



Ya llegará septiembre con la insufrible realidad rodando por las aceras.




lunes, 28 de julio de 2014

Pujol & cía.





Me pregunto cuántos Pujol habrá en este mismo momento entre nuestros líderes políticos más relevantes. Un líder como el “honorable”, al que tantas veces hemos oído decir que los españoles roban a los catalanes, ha debido dejar impactados a sus incondicionales, esos que babeaban ante cada discurso de su mesías.



Su deleznable mentira dilatada en el tiempo, 34 años, -casi nada-, dista mucho de ser un pecado venial;  se acerca más a un pecado capital, de mucho capital. Tanto, que sería imposible haberlo amasado de forma legal, por muy lumbreras de los negocios que uno sea, ni por ninguna herencia lícita que te haya tocado en suerte. La jeta del quelonio con síndrome de Tourette queda demostrado que es de cemento armado. 


El cinismo malévolo de toda la saga Pujol pone aún más de relieve tristes historias de millones de desafortunados que pasan enormes dificultades para desear seguir viviendo su particular pesadilla un solo día más, mientras estas deidades y otras parecidas levitan por encima del bien y del mal. 


Mal rayo les parta a todos los avaros y usureros por el daño que están haciendo a tantos sufridores inocentes, y a los que obran con una actitud solidaria y honorable, que quiero creer que todavía queda alguno.





viernes, 25 de julio de 2014

Genocidio


Hemos perdido la capacidad de sorpresa, pero más terrible es aún el haber perdido la sensibilidad necesaria para sufrir con las desgracias ajenas, y el suficiente coraje para intentar evitarlas.  


 La empatía es un término borrado de nuestro diccionario y la indolencia resbala por el impermeable bajo el que nos escondemos, para protegernos de la lluvia de sentimientos que nos incomodan. 


Todos los informativos exhiben sin pudor el dolor, físico y el del alma, que reina en el conflicto entre israelíes y palestinos, y describen los horrores de una guerra que miramos de perfil, como si no quisiéramos darnos por enterados que se está llevando a cabo en Gaza  un nuevo genocidio de la sangrienta, desde sus albores, Historia Universal. 


Las grandes potencias, tan interesadas y rápidas en sus intervenciones en otros litigios, han optado por la dejación, y las organizaciones internacionales de derechos humanos tampoco toman medidas contundentes. 


No puedo sacar de mi cabeza las imágenes de niños, algunos bebés, llorando ensangrentados en manos de algún familiar, corriendo en busca de ayuda, rostros desfigurados por el dolor y la desesperación, y cuerpos inertes desperdigados entre los escombros de un lugar ¿llamado mundo…? 


Desde miles de kilómetros, procuramos no hacer ruido, no sea que algún misil perdido  dirija su rumbo hacia nosotros.